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Los candidatos a la presidencia de
Honduras cerraron el lunes sus campañas electorales entre advertencias de
la comunidad internacional de que no reconocerá los resultados de
los comicios en tanto que el presidente depuesto, Manuel Zelaya, no
sea restituido en su puesto.
Aunque la fecha oficial del fin de la campaña para las elecciones
del próximo domingo es mañana, martes, los candidatos continuaron
hoy con los actos de clausura de la carrera electoral que comenzaron
este fin de semana.
El candidato presidencial del opositor Partido Nacional, Porfirio
Lobo, cerró hoy su campaña en un estadio de béisbol de Tegucigalpa
con un llamamiento a la reconciliación de los hondureños para
superar "las diferencias y unidos todos ver hacia adelante", y con
un rechazo a las "imposiciones" externas.
"No aceptaremos imposiciones políticas de ningún tipo, y quiero
ser claro y que me escuchen allá en el Sur: ni del Sur, y que me
escuchen en el Norte: ni del Norte. Somos nosotros los hondureños
los que vamos a levantarnos como pueblo", afirmó.
El candidato del gobernante Partido Liberal, Elvin Santos, cerró
este domingo sus actividades en Tegucigalpa, y hoy se despidió de
sus votantes en el departamento oriental de Olancho.
Los candidatos Felícito Ávila, de la Democracia Cristiana, y
Bernard Martínez, del Partido Innovación y Unidad Socialdemócrata
(PINU-SD), también finalizaron ayer su campaña en Tegucigalpa.
Lobo y Santos, los candidatos con más posibilidades de triunfo
como representantes de los partidos mayoritarios, concluyeron ayer y
el sábado, respectivamente, sus actos de campaña en San Pedro Sula
(norte), la segunda ciudad en importancia de Honduras.
Unificación Democrática (UD, izquierda), cuyo candidato es César
Ham, ha terminado hoy su campaña con caravanas de vehículos en
Tegucigalpa y otras ciudades.
La UD ratificó el sábado que sí participará en los comicios, tras
amenazar durante varios meses con no hacerlo si no se restituía a
Zelaya, derrocado el pasado 28 de junio, cuando el Parlamento lo
sustituyó por Roberto Micheletti.
Unos 4,6 millones de hondureños están inscritos para votar el
próximo domingo para elegir presidente, diputados y alcaldes para el
período 2010-2014, que comenzará el 27 de enero.
Pero la mayor parte de la comunidad internacional, que no
reconoce al Gobierno de facto de Micheletti, ha advertido de que
mientras Zelaya no vuelva a la Presidencia de Honduras no avalará
los resultados de estas elecciones, que sí cuentan con el respaldo
de Estados Unidos.
"Después de una dura lucha y una contienda contra todo y contra
todos, estamos prestos a ir a ejercer el sufragio", dijo hoy
Micheletti en un mensaje en una misa celebrada con motivo de los
comicios en el santuario de Suyapa, patrona de Honduras.
Reiteró, asimismo, su deseo de que "no haya una gota de sangre de
hondureño derramada por este proceso", y pidió a los candidatos
presidenciales que si ganan "jamás vayan a intentar estar sobre la
ley de Dios y sobre la ley del hombre".
El derrocado Zelaya reiteró hoy, en una carta a los presidentes
de América, las Naciones Unidas, la Organización de Estados
Americanos (OEA) y la Unión Europea (UE), su llamamiento a que la
comunidad internacional rechace las elecciones en Honduras.
"En estos momentos tan difíciles, a los hermanos países de
América solicitamos su solidaridad con Honduras: que nos acompañen
en base a los hechos por ustedes conocidos, revalidando la posición
de no apoyar el intento unilateral de dar validez a un acuerdo
rescindido en tiempo y forma por las violaciones consumadas por la
dictadura", subrayó Zelaya en su carta.
"Estas elecciones tendrán que ser anuladas y reprogramadas donde
se respete la voluntad del soberano", expresa la misiva enviada por
Zelaya desde la Embajada de Brasil en Tegucigalpa, donde permanece
desde el 21 de septiembre pasado tras volver clandestinamente a
Honduras.
En Washington, el secretario de Estado adjunto de EE.UU. para el
Hemisferio Occidental, Arturo Valenzuela, afirmó hoy que la decisión
de Micheletti de dejar temporalmente el poder debe de facilitar la
"formación expedita" del Gobierno de unidad nacional en Honduras.
Comisiones de Micheletti y Zelaya firmaron un acuerdo el 30 de
octubre pasado con el fin de resolver la crisis política, pero el
gobernante depuesto lo dio por roto por divergencias sobre la
integración del Gobierno de unidad.
Zelaya exige su restitución, que no será posible antes del 2 de
diciembre, cuando el Parlamento hondureño debatirá sobre su regreso
o no al poder, en cumplimiento del acuerdo del 30 de octubre.
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