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El emperador
Napoleón I (1769-1821) fue el
"accidente histórico" que actuó como catalizador de las
independencias de la América hispana a principios del siglo XIX,
declaró el martes el historiador francés Jean Meyer.
"(Napoleón)
es un macrosismo. No sólo secuestra a la Familia Real
(española), lo que crea un vacío político y deja a América huérfana
(...) sino que además conquista España", afirmó este académico del
Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE).
Meyer
(Aix-en-Provence, 1942) acaba de publicar la novela "Camino
a Baján" (Tusquets, 2010), que recrea, centrándose en la figura de
Miguel Hidalgo (1753-1811), las circunstancias y batallas que
rodearon la Guerra de la Independencia mexicana hace doscientos
años.
Según Meyer, el cura Hidalgo, como también hiciera Simón
Bolívar
(1783-1830) en Sudamérica, "va a llenar el vacío" que se generó con
la ocupación francesa de España y la caída de Fernando VII.
En el
país ibérico hubo "una Guerra de Independencia que es
hermana de nuestra guerra de Independencia (americana), con la misma
mezcla de movimiento popular, de guerrilla" y "de religiosidad",
señaló.
Elementos como el viva a la Virgen de Guadalupe, que
grita
Hidalgo el 16 de septiembre en el pueblo de Dolores y que significó
el comienzo de la lucha de independencia, tuvieron sus equivalentes
en España, donde el pueblo voceaba "¡la virgen del Pilar no quiere
ser francesa!" a las tropas napoleónicas, cuenta Meyer.
"Yo digo
que la independencia (de América) llegó a consecuencia
de un choque, de una agresión externa y por eso fue violenta y
trágica y no podía dar frutos inmediatos", agrega.
Para el
historiador, aquellas independencias americanas que este
año se conmemoran en varios países fueron en cierto modo
"prematuras" por culpa de Napoleón, quien desencadenó con la
invasión a España una situación nueva para las colonias que derivó
en los procesos independentistas.
"Lo lógico hubiera sido la
independencia (americana) a fines del
siglo XVII y principios del XVIII, cuando muere el último rey
Habsburgo (Carlos II) y se desata la Guerra de Sucesión
(1701-1713)", señala Meyer.
Ese momento "hubiera sido
técnicamente el ideal para
independizarse" porque "América quedó sin comunicación con España",
pero los levantamientos no se dieron "porque la gente no siente esa
necesidad" de buscar la independencia.
De haber sucedido así en Latinoamérica se habría producido un
proceso "al estilo inglés", con una "larga tradición reformista a lo
largo del siglo XIX" y al estilo de la Commonwealth británica, con
países independientes pero bajo la Corona española, afirma Meyer.
Sobre
la elección de Hidalgo como protagonista de su novela
señala que lo tuvo fácil porque es "el héroe de la patria" y una
figura apasionante.
"Resulta que es un hombre que no estaba
aparentemente nada
preparado para asumir su papel político, ni su papel militar, mucho
menos el de ídolo de las masas, que lo proclaman su Alteza
Serenísima", afirma sobre el sacerdote, que sería excomulgado y
moriría fusilado en Chihuahua.
El cura se convertirá a ojos del
pueblo en "el sustituto del rey
ausente", un hombre a quien las élites veían como la persona que
podía abrirles el camino a la independencia y en quien el pueblo
confiaba que les haría justicia.
Pese a ser un criollo y
pertenecer a la élite intelectual y
política, Miguel Hidalgo aprovechó su prestigio y logró con éxito
que le secundaran las masas, concluye el también autor de "Historia
de los cristianos en América Latina" (1999).
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