Enviado por Blanca Esthela Treviño - abr 03, 2013
Antes de convertirse en Satanás, se llamaba Luzbel. De extraordinaria belleza e inteligencia era el príncipe de los ángeles. Dicen las Sagradas Escrituras que Luzbel y algunos de los ángeles, espíritus puros dotados de una inteligencia más aguda y facultades superiores a las de los seres humanos, un día se sintieron como dioses y se rebelaron contra el Creador. Desde entonces Luzbel dejó de ser ángel y su nombre fue cambiado por el de Lucifer, o Satanás. Desde entonces también la soberbia ha sido el principio de todo pecado. El relato de Adán y Eva en el Paraíso en que comieron la fruta prohibida del árbol del Bien y del Mal desobedeciendo el mandato de Dios habla de quienes, a semejanza de los ángeles, se dejan morder por la serpiente de la soberbia, y tratan de actuar como dioses.