Enviado por Esther Cepeda - jul 02, 2011
CHICAGO – Al
volver a contar la revelación de la semana pasada de que José Antonio Vargas,
periodista laureado con el Premio Pulitzer, es un inmigrante ilegal, se han
utilizado metáforas de los derechos civiles para describir la situación de un
talentoso joven que se vio enredado en un lío migratorio pero que, mediante una
asombrosa confesión, se ha convertido, para algunos, en un nuevo héroe
estadounidense.