Latino News and Opinion

AL DIA Café

Categoría >> Philadelphia

Recuperemos nuestras raíces

Enviado por Joanna Otero-Cruz - abr 18, 2013

Acabo de completar mi tercer aniversario como directora ejecutiva de Concilio. Esta es la organización sin fines de lucro de asistencia social latina con más antigüedad en Filadelfia, y tiene una historia asombrosa. Fue fundada en 1962, originalmente como un club social que rápidamente se desarrolló en una organización liderada por un grupo de pioneros latinos y visionarios abogando por la justicia social, la equidad y sirviendo como agentes del cambio. Personalmente me inspiran mucho los principios de esta organización histórica e increíble. Concilio es una organización instrumental en la creación de nuevas oportunidades y caminos, y en el acceso de nuevas comunidades inmigrantes a recursos gubernamentales y de la comunidad, estableciendo las raíces tempranas de nuestra comunidad hispana y hasta sirviendo como un centro de bienvenida para la comunidad.

El compromiso de los católicos a la dignidad de los inmigrantes proviene de exactamente las mismas raíces que nuestro compromiso con la dignidad del niño aún no nacido. Cualquier católico que verdaderamente entiende su fe sabe que el derecho a la vida precede y crea la base para todos los demás derechos humanos. No hay manera de evitar la prioridad de ese derecho fundamental a la vida. Pero ser «provida» también significa que tenemos que hacer leyes y políticas sociales que atienden a las personas ya nacidas que nadie va a defender.

Más de 70 años atrás el gran escritor católico francés Georges Bernanos publicó un pequeño ensayo titulado Sermón de un agnóstico en la fiesta de Santa Teresa. Bernanos amaba profundamente a la Iglesia, pero podía ser brutalmente sincero cuando se trataba de él y de sus compañeros creyentes. Por encima de todo él tenía un agudo sentido de la ironía acerca de los cómodos, los autosatisfechos y los tibios que adoptaban una postura católica –ya fueran laicos o clérigos.  

Invisible como el venezolano Francisco Miranda, pero no menos prominente, y sin duda no menos influyente, es el primer latino que fue enterrado con plenos honores militares por el gobierno de la ciudad de Filadelfia, en la tierra sacra de la iglesia de Santa María, en las calles 3 y Spruce, en la milla cuadrada más histórica de los Estados Unidos: Manuel Torres.

 

          Recuerdo cuando hace algunos años, el redactor jefe del periódico para el que trabajaba, me mandó hacer un reportaje sobre un acto que por aquellos días se celebraba. Y el resultado fue que me faltó poner algo de garra a aquel episodio, y un gran cúmulo de imaginación, para llegar indemne hasta la última línea, sin perder los papeles. Con el paso del tiempo, aprendí que no solo las emociones más inherentes, eran las que hacían que el papel adquiriese vida propia, sino también, poder transmitirlas con la misma intensidad.

 

         Mientras la clase política va a lo suyo, dando bandazos por la eurozona, en busca de reformas y recortes que den un respiro a la economía, y con el aliento contenido, por si la prima de riesgo vuelve a dispararse en Europa, el escenario, hasta cierto punto convulso, ya está más que montad en Madrid, para celebrar la Jornada Mundial de la Juventud, o como popularmente se la conoce, la JMJ, que mañana, día 18 de agosto, recibirá a S.S el Papa Benedicto XIII, con la asistencia de más de un millón de jóvenes venidos de todo el mundo y que están mostrando la cara más positiva de la globalización

La vida en un día

Enviado por María del Mar Villanueva - jul 25, 2011

 

       Quizás sea por defecto de la propia condición humana, llegar a creer que la realidad solo transcurra en el ámbito más inmediato, debido a ser lo más tangible para el entendimiento. Tal vez por ello se haga difícil comprender, que en este mismo instante transcurra la vida tras el horizonte; como si todo lo que no se evidencie se diluyera tras él. Que el día y la noche no sea el mismo, que la empatía solo sea efectiva si tiene rostro, y si los problemas existen, que sean solo los más cercanos.

 

       No es por estar sumidos en los Sanfermines, algo que se ha convertido en universal, gracias a la ingeniosa pluma del escritor estadounidense Hemingway, quien llevó hasta las páginas de su novela "Fiesta", la pasión de un festejo tan español, como son los encierros de toros. Durante ocho días, los oriundos de Pamplona, que de tanto ver pasar los toros por sus calles, aprendieron a templar los nervios, a medir cada uno de sus pasos para no ser embestidos, y a no perderle nunca el miedo a un astado. Pero las calles son estrechas y sinuosas, y las ansias por llegar a una meta, que apena dura mas de dos minutos, manteniendo cada hueso en su sitio, son muchas, a pesar de que siempre habrá quien transcurra recubierto de osadías e imprudencias, y que en pocos segundos, podrá echar por tierra tanto esfuerzo.

Segundas vueltas

Enviado por María del Mar Villanueva - jun 24, 2011

 

          A veces, y tal vez solo, a veces, la vida ofrece una segunda oportunidad para pasar dos veces por el mismo camino, cuando se sabe con certeza, que ese camino ya debe pertenecer al olvido. Son muchos los que se empeñan en atestiguar que no existen segundas oportunidades, que no hay ningún mecanismo para darle una segunda vuelta a la manivela de la vida. Sin embargo, ésta parece estar repleta de segundas vueltas que reinventan su propia existencia.

<< Inicio < Anterior 1 2 3 Siguiente > Final >>