por Alvaro Vargas Llosa - jul 21, 2009
La película “Bruno,” el nuevo cañonazo cinematográfico de Sacha Baron Cohen, está bajo fuego cruzado. Se la acusa de alimentar prejuicios contra la homosexualidad, difamar a Austria, atraer a cándidos mentecatos hacia las cámaras con engaños y simular la espontaneidad mediante montajes. Estas acusaciones dan fuera del blanco y probablemente suenan a música en los oídos de Cohen y Universal