Enviado por Pedro Guaracao - abr 16, 2009
Tres años de guerra de guerrillas: 1.956 a 1.959, le bastaron a las huestes de Fidel Castro para derrocar al dictador Fulgencio Batista, quien había gobernado a Cuba con mano de hierro desde 1.940. La instalación de un nuevo régimen de gobierno en la Habana, en 1.959, era la consecuencia de muchos años de antidemocracia, corrupción e injusticias para el pueblo cubano, bajo la mirada complaciente de algunos gobernantes norteamericanos.