Enviado por Álvaro Vargas Llosa - oct 13, 2009
Como muchas personas, el oro y la plata ocupan un buen lugar entre mis inversiones para protegerme contra la “latinoamericanización” de los Estados Unidos: emisión de dinero, déficits, endeudamiento. Las conjeturas sobre el fin de la era del dólar deberían ser música para los oídos los millones de personas que hemos pedido asilo a los metales preciosos. Pero estamos en una trampa de la que no hay salida inmediata. En ausencia de un nuevo patrón oro, las alternativas al dólar son aún peores.