La prensa en emergencia
En 2006, Mark Frisby, Publisher del diario Courier Post, de Cherry Hill, renunció para irse a dirigir el Philadelphia Daily News. La información que se publicó en ese momento indicaba que Frisby fue contratado por su reconocida capacidad para reducir los costos de operación de una empresa periodística.
Su probada experiencia de 20 años trabajando como alto ejecutivo de Gannett (la corporación propietaria del Courier Post y de mil periódicos más), sirvieron de poco. El Daily News y su hermano mayor, The Philadelphia Inquirier, acaban de acogerse a la bancarrota.
La crisis económica está golpeando duro a los medios, especialmente a los grandes porque los chicos, aunque no haya crisis, siempre están en crisis.
The New York Times no sólo está tratando de hacerle frente al tornado mediante la disminución de su planta de personal sino que ha empezado a caer en las redes del segundo hombre más rico del mundo. A él, lo único que le interesa, lo ha dicho públicamente, es la inversión en una empresa que ve rentable a mediano plazo. Es decir, el periódico en sí mismo por lo que vale, es y representa, no le llama la atención. No es extraño, porque Carlos Slim es apenas un exitoso empresario que ha acumulado su inmensa fortuna moviendo las piezas frías de los negocios. La tragedia está en convertir a los medios en negocios que sólo producen plata.
Yo creo que la prensa como institución, en todas sus formas, medios y expresiones debería ser declarada en emergencia Es, sin ninguna duda, la más gravemente afectada con la recesión en que nos encontramos porque desde los más acaudalados inversionistas, hasta los más pobres dueños de medios, sólo están acariciando su pellejo financiero olvidándose cada vez más de los contenidos y su calidad.
No es que la mala calidad de los medios haya empezado con la crisis económica, pero sí se ha agravado y amenaza con empeorar cada vez más.
El premio Nobel de literatura Gabriel García Márquez, cuya trayectoria como periodista en sus tiempos mozos es ampliamente conocida dijo recientemente: “Sufro como un perro por la mala calidad de los periódicos”.
La mala calidad, de los medios en general, no es gratuita. No puede haber calidad donde el único faro que alumbra su camino es el signo pesos. No estoy afirmando que un medio tiene que renunciar a su calidad para ser rentable. Pero sí digo que el problema es que el centro de gravitación está girando cada vez más exclusivamente en torno al dinero. Cuando no hay crisis, tratan de acumular las máximas ganancias y cuando llegan los problemas como los de ahora, hacen malabares para no hundirse.
Los medios son instituciones sui generis con una enorme responsabilidad social. Desde el punto de vista del registro de los hechos no sólo son los notarios de la historia sino que tienen a su cargo hacer que el derecho de la gente a estar debidamente informada se haga realidad. Además de sus otras importantes responsabilidad.
No es posible tener medios de calidad con personal insuficiente, mal remunerado, sin los correspondientes beneficios y siempre bailando en la cuerda floja de que en cualquier momento lo tiran a la calle. En la página Web de Al Día publicaron una noticia titulada “Despidos de Univisión tocan Filadelfia”. Se refieren al recorte de personal en la sección de noticias locales. En la nota se lee, citando a un vocero de la compañía “…estamos seguros de que las medidas (despido de trabajadores) que estamos tomando nos volverán más eficientes a corto plazo y nos dejarán mejor posicionados para crecer a largo plazo". Uno se pregunta, si con lo que había no era suficiente para hacer un buen noticiero qué puede esperarse ahora con menos empleados.
La prensa en español lleva la peor parte. Con la crisis económica los despidos en los grandes medios se vuelven noticia. Pero el país está regado de pequeños medios hispanos donde, con crisis o sin ella, se maltrata a sus trabajadores, Eso le impide a esos medios crecer en calidad. Y lo peor es que la comunidad tampoco crece porque el desarrollo de las comunidades está ligado al de sus medios de comunicación.
Por alguna razón, a la prensa, se le llama el cuarto poder,y este reviste en que los medios de información, son y deben ser eso para el resto de la población para que les mantenga informados sin agendas escondidas, sobre los problemas políticos, sociales y económicos que enfrentan. Ahora, la falta de credibilidad aunada a la crisis económica hace que muchas personas busquen la información por otros medios que les garantice el recibir información honesta; verídica y sin partidismos.
No es "casual" que un periódico tan importante como el New York Times este en bancarrota en comparación con otros. El New York Times se olvidó de ser el cuarto poder para convertirse en vocero de sus ideologías políticas.
La quiebra moral de la prensa se la olieron unos cuantos inversionistas que se sintieron atraídos no hacia el periodismo (léase R. Murdoch) sino al dinero fácil y a la rentable manipulación de la masa de consumidores y de políticos.
Ya prostituída la prensa tenía sus días contados, la usarían hasta cuando fuera posible, y llegada la crisis económica, se murió del todo.
La tecnología desafió no la técnica periodística sino el monopolio abusivo de la información y de la opinión.
En realidad a fuerza de fracaso hemos vuelto a los inicios de cuando el periodismo original es nuevamente una ideal quimera, digna de locos y audaces y ya no de astutos negociantes.



