Latino News and Opinion

AL DIA Café

 

          Recuerdo cuando hace algunos años, el redactor jefe del periódico para el que trabajaba, me mandó hacer un reportaje sobre un acto que por aquellos días se celebraba. Y el resultado fue que me faltó poner algo de garra a aquel episodio, y un gran cúmulo de imaginación, para llegar indemne hasta la última línea, sin perder los papeles. Con el paso del tiempo, aprendí que no solo las emociones más inherentes, eran las que hacían que el papel adquiriese vida propia, sino también, poder transmitirlas con la misma intensidad.

 

         Mientras la clase política va a lo suyo, dando bandazos por la eurozona, en busca de reformas y recortes que den un respiro a la economía, y con el aliento contenido, por si la prima de riesgo vuelve a dispararse en Europa, el escenario, hasta cierto punto convulso, ya está más que montad en Madrid, para celebrar la Jornada Mundial de la Juventud, o como popularmente se la conoce, la JMJ, que mañana, día 18 de agosto, recibirá a S.S el Papa Benedicto XIII, con la asistencia de más de un millón de jóvenes venidos de todo el mundo y que están mostrando la cara más positiva de la globalización

La vida en un día

Enviado por María del Mar Villanueva - jul 25, 2011

 

       Quizás sea por defecto de la propia condición humana, llegar a creer que la realidad solo transcurra en el ámbito más inmediato, debido a ser lo más tangible para el entendimiento. Tal vez por ello se haga difícil comprender, que en este mismo instante transcurra la vida tras el horizonte; como si todo lo que no se evidencie se diluyera tras él. Que el día y la noche no sea el mismo, que la empatía solo sea efectiva si tiene rostro, y si los problemas existen, que sean solo los más cercanos.

 

       No es por estar sumidos en los Sanfermines, algo que se ha convertido en universal, gracias a la ingeniosa pluma del escritor estadounidense Hemingway, quien llevó hasta las páginas de su novela "Fiesta", la pasión de un festejo tan español, como son los encierros de toros. Durante ocho días, los oriundos de Pamplona, que de tanto ver pasar los toros por sus calles, aprendieron a templar los nervios, a medir cada uno de sus pasos para no ser embestidos, y a no perderle nunca el miedo a un astado. Pero las calles son estrechas y sinuosas, y las ansias por llegar a una meta, que apena dura mas de dos minutos, manteniendo cada hueso en su sitio, son muchas, a pesar de que siempre habrá quien transcurra recubierto de osadías e imprudencias, y que en pocos segundos, podrá echar por tierra tanto esfuerzo.

Segundas vueltas

Enviado por María del Mar Villanueva - jun 24, 2011

 

          A veces, y tal vez solo, a veces, la vida ofrece una segunda oportunidad para pasar dos veces por el mismo camino, cuando se sabe con certeza, que ese camino ya debe pertenecer al olvido. Son muchos los que se empeñan en atestiguar que no existen segundas oportunidades, que no hay ningún mecanismo para darle una segunda vuelta a la manivela de la vida. Sin embargo, ésta parece estar repleta de segundas vueltas que reinventan su propia existencia.

 

         Comenzó como un brote, y no verde precisamente, como vaticinaba José Luis Rodríguez Zapatero, ínclito clarividente, y a la sazón, presidente de gobierno de España. Y ante la atónita mirada de la sociedad española, se  fue adueñándose paulatinamente de la madrileña plaza de la Puerta del Sol, a la que dieron en llamar: "Plaza de los Indignados" proclamando, "Democracia Real, ya".

Semana de pasión

Enviado por María del Mar Villanueva - abr 25, 2011

 

              Recuerdo tardes de jueves santo, de viernes santo, a veinte pisos sobre el nivel del suelo, percibiendo los sonidos de los cláxones, que lejanos se empeñaban en romper el ensimismamiento de aquellos días. "Están desviando el tráfico" me decía, para que procesionen los tronos de vírgenes y cristos por aquellas callejuelas de Granada, al calor de los cirios centelleantes, o por aquellas calles de Málaga, con la solemnidad con la que portadores de trono, balanceaban dulcemente a la Virgen de las Lágrimas. Pero no, el ruido de ese tránsito tan reacio al recogimiento, impedía lanzar la mirada, más allá del quicio de la puerta.

 

          Podría sorprender no sentir el menor bochorno por las infamias ajenas o por desprecios extraños. No sentir amargura por los once mil fallecidos que dejó un tsunami en Japón, por los que han caído abatidos en luchas que buscan un mínimo de libertad, por las mujeres que han sufrido un atroz ultraje, por los atropellos a la dignidad, o por la soberbia de los que se apropian de voluntades que no le pertenecen. Incluso, sería admisible que la compasión resultase ser un vocablo que inicia el proceso de no tener cabida en nuestra sociedad, abarrotada como está, de tanta rivalidad. Porque sería como admitir que comienza a resentirse el musculo de la solidaridad, y porque casi todo ello, casi siempre queda demasiado lejos de nuestra realidad más inmediata.

 

         Las noticias, por mucha enjundia que contengan, tienen la finalidad de atrincherarse en el último renglón de la página, cuando hay otras que en pocos días llegan a acallar sus ecos. Y es que poco se habla ya del tsunami que asoló Japón hace algo más de una semana, y de sus devastadores efectos; noticia que fue eclipsada por la alarma generada por su central nuclear de Fukushima, y noticia que a su vez está llegando a  ser ensombrecida, por la polvareda descontrolada que está levantando una guerra repleta de eufemismos y contradicciones.

 

       Resultaría presuntuoso añadir un punto o una coma más, a ese torrente inagotable informativo, que cada segundo se vierte en las páginas digitales, sobre ese cataclismo que se ha cebado con la disciplinada vida nipona, que sin duda alguna, han dado al mundo una magistral lección de impecable comportamiento. El pueblo japonés está ya demasiado curtido en las tareas de resurgir de sus cenizas, tras perder casi la mitad de su riqueza nacional, al término de la II Guerra Mundial.

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