Sí al Censo
Estoy en desacuerdo con quienes promueven un boicot contra el Censo 2010. Y más aún con quienes defienden esa convocatoria basados en argumentos bíblicos.
Estoy en desacuerdo con quienes promueven un boicot contra el Censo 2010. Y más aún con quienes defienden esa convocatoria basados en argumentos bíblicos.
El Censo es un mandato de la Constitución. El primero se llevó a cabo en 1790, sólo tres años después de firmada la Constitución y 14 años adelante de la Convención que declaró la Independencia, eventos que, por cierto, tuvieron lugar en Filadelfia.
Desde entonces, el Censo se realiza cada diez años.
La Biblia es (o debería ser) luz y guía de los cristianos. Pero además del Libro Sagrado, hay otro texto al que todos, en este país, cristianos y no cristianos, tenemos la obligación de obedecer. Ese libro es la Constitución y todas las leyes que de ella se derivan.
Promover un movimiento que empuje a los indocumentados a rebelarse contra la ley suprema de la nación es, en mi opinión, francamente descabellado. ¿Por qué? Porque es echarle sal y limón a la herida que más le duele a quienes están aquí sin llenar los requisitos exigidos por las leyes (vetustas, injustas y todo lo que se quiera) pero leyes, al fin y al cabo, que regulan los asuntos inmigratorios.
Los indocumentados son un grupo absolutamente vulnerable. La razón es sólo una: están por fuera de la ley. Esa es su tragedia. Con ese INRI se encuentran permanentemente expuestos a toda clase de atropellos, injusticias, violación de los derechos fundamentales y todo un largo rosario de calamidades.
Quienes los atormentan desde todos los rincones, esquinas, ángulos y parapetos, están a salvo con el simple argumento de que no los persiguen porque son inmigrantes sino porque están violando las leyes.
El caso funesto ocurrido estos días con la notificación a miles de inmigrantes de Pensilvania en el sentido de que tienen que aclarar la documentación que presentaron para obtener la licencia de conducción es patéticamente claro. Cada una de esas personas tiene una historia de tragedia inconmensurable. A muchos de ellos despojarlos de la licencia de conducir es casi como privarlos del oxígeno que necesitan para vivir. Pero todo clamor, todo grito de angustia, todo lamento se estrella contra la misma respuesta: es la ley.
La lucha en favor de quienes carecen de estatus legal, debe de estar concentrada exclusivamente en lograr que Estados Unidos tenga una nueva ley de inmigración coherente, justa, moderna, acoplada a las exigencias del mundo globalizado de hoy. Y que tenga, por supuesto, los mecanismos expeditos para legalizar a los indocumentados.
Sólo hay un sitio en el universo donde se puede hacer esa nueva ley. Ese lugar es el Congreso.
Propuestas divisionistas, como el boicot al Censo, no lograrán crear el ambiente propicio para el alumbramiento de esa nueva ley. Todo lo contrario, con propuestas de ese tipo se fortalecen los xenófobos.
Para lograr el supremo objetivo de una nueva legislación, será necesario unir voluntades, aunar esfuerzos, trazar líneas de acción sólidas, sensatas y coherentes.
Hay algunos líderes hispanos que se definen así mismos como poseedores de un gran poder en Washington. Esos líderes, que, según ellos, cuando entran en los recintos congresionales los cimientos del Capitolio tiemblan del susto, deberían usar ese poder para convencer a los congresistas de que aprueben la ley de inmigración cuanto antes.
Uno de los ataques más socorridos contra los indocumentados es que están aquí sin que sientan el mínimo respeto por esta nación, su cultura y sus tradiciones. Los anti-inmigrantes insisten en que los "sin papeles" sólo vienen a sacar dinero y mandarlo a su tierra, sin pagar impuestos, quitándole el trabajo a quienes legalmente tienen ese derecho y todo ello con el más absoluto desprecio por las leyes de este país.
Ahora aparece alguien diciendo que para sacudirse de esa acusación perversa e injusta lo mejor es que se revelen contra la propia Constitución. En este caso no queda más que apelar al dicho popular: con esos amigos para qué enemigos.
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Es mejor que se documente primero, por que yo como Cristina no se de donde saco tal argumento.Pues la Biblia habla de que debemos tener repeto por las autoridades.Romanos 13:1.


