Latino News and Opinion

Para los estudiantes latinos de mañana: No hay necesidad de cintas de máquina de escribir
Por José de la Isla - Hispanic Link   
16:00 | 10/30/09
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    HOUSTON – Mi padre trabajaba en un oficio que fue desplazado, así como hoy muchas personas se enfrentan a un futuro en el que van desapareciendo sus destrezas. Mi padre comenzó como técnico de máquinas de escribir durante los años de la segunda guerra mundial, subiendo de posición en la pequeña empresa hasta llegar a ser gerente general.

English Version

   HOUSTON —     My father was in a trade that got displaced, just as many people today face a future where their skills are disappearing. He started out as a typewriter repairman during the World War II years, then went up the ranks of the small business where worked and became its general manager.

 

    Un accidente lo dejó hospitalizado con un brazo roto y pronto sin empleo. Así fue como él, sin tener mucha opción, decidió abrir su propio negocio.

    Le fue razonablemente bien, aunque fue una lucha competir con empresas más grandes. (¿Se acuerda haber leído en 1969 sobre Neil Armstrong, primer hombre en caminar sobre la luna? La nota podrá haber originado de una de las máquinas de escribir de mi papá que había alquilado la NASA para los periodistas).

    Poco después, las máquinas de escribir eléctricas, luego las calculadoras – muchas de las cuales se fabricaban en el extranjero, en Italia, Alemania y luego en Japón – se hicieron con el mercado. La competencia fue brutal. A fines de los años setenta, las máquinas electrónicas entraron al mercado. Mi padre se jubiló en lo que las máquinas empresariales de semiconductores digitales y las computadoras empezaron a dominar a comienzos de los ochenta. El “desplazamiento tecnológico” y la “automatización” dejaron atrás a toda empresa de máquina de escribir.

    Hoy la mayoría de las personas menores de 50 años cree que un teclado se encuentra sobre un sintetizador o una computadora, y no sobre una máquina de escribir.

    Luego yo entré por un tiempo en el negocio de las computadoras, lo cual no constaba de mi carrera profesional original. Lo que es más, el mero concepto ni se había inventado cuando yo cursaba estudios.

    Pero cuando el software AppleWriter y VisiCalc salieron al mercado para las computadoras Apple, no llevó más que un par de cálculos sencillos para entender que iban a reemplazar a las máquinas de escribir y las calculadoras.

    Cuando abrí esa primera tienda de computadoras en Dallas, me di cuenta rápidamente que la demanda más urgente no era para las computadoras, el software ni las impresoras.

    Los clientes llegaban a montones en busca de cursos y para comprar libros de instrucción. En un sentido, la educación fue el núcleo de ganancias más alto de la tienda. La otra revelación fue que después de pasar cuatro años en escuelas graduadas realizando proyectos de estadística más que otra cosa, ahora podían comprar de mi tienda un programa de software que les resolvía la labor repetitiva. Estaba en rebaja a sólo $69.95.

    Esto me viene a la memoria cuando veo a dirigentes preparándose para otra ronda de reformas educativas. Como observador latino, veo a grupos preparándose frecuentemente para vitorear una nueva panacea u otra, que son muchas veces viejos problemas envueltos en nuevos paquetes.

    La preocupación por la educación es en particular aguda para los defensores de la comunidad hispana, quienes le han dado enfoque desde hacia más de medio siglo como el modus vivendi del desarrollo y la prosperidad. Sin embargo, el querer ir más allá de los métodos, las pedagogías, las prácticas y las instituciones aceptados constituye mucho esfuerzo por poco progreso.

    No obstante, los dirigentes latinos han de preocuparse. Con la explosión demográfica de la población hispana de edad escolar, los resultados educativos rezagados pueden ser predicción de nuevo material para hacer de ellos el chivo expiatorio si las soluciones equivocadas se aplican a los problemas correctos. La opinión pública es así. ¿Se acuerda cuando un muro fronterizo de varios billones de dólares iba a resolver el tema de la inmigración sin autorización?

Pero así como los aficionados a la informática que buscaban ser autodidácta al albor de la era de la computación para resolver sus propios problemas, éste es un buen momento para aquéllos que profesan abogar para que los latinos se familiaricen con Tough Choices or Tough Times: The Report of the New Commission on the Skills of the American Workforce. Es la primer propuesta por volver a diseñar la educación en un siglo (www.skillscommission.org).

    Como la mayoría de nosotros, yo le saqué beneficio al sistema antiguo de educación. Pero no significa que sea necesariamente una buena receta para el futuro. También le saqué mucho provecho a mi viejo Remington, mi Olivetti, y mi IBM electrónica. Me dieron un servicio excelente. Pero entonces llegó el momento de reemplazarlos, y no sólo la cinta, para seguir un mejor camino.

[José de la Isla, cuyo último libro se encuentra en versión digital gratuita en www.DayNightLifeDeathHope.com, redacta un comentario semanal para Hispanic Link News Service. También es autor de The Rise of Hispanic Political Power (2003). Comuníquese con él a: joseisla3@yahoo.com].

    © 2009

 

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