“Cuando vi a los Phillies, noté una confianza fuerte entre ellos. Dicha confianza no es la de un grupo de bravucones, sino una que proviene de una ética del trabajo”.
Tuve la dicha de pasar por el camerino de los Phillies y ver dos juegos de exhibición en Florida la semana pasada.
Cuando vi a los Phillies, noté una confianza fuerte entre ellos. Dicha confianza no es la de un grupo de bravucones, sino una que proviene de una ética del trabajo.
Este grupo de peloteros está bien conciente de que no es suficiente ser buen jugador para llegar lejos en las Mayores: hay que combinar destrezas con trabajo.
Filadelfia añadió a Raúl Ibáñez el año pasado para aumentar la ética de trabajo que ya regía en el camerino gracias a la determinación de Chase Utley y sus secuaces.
Filadelfia continuó aumentando su tiesura para 2010 cuando añadió a Roy Halladay e Plácido Polanco este invierno.
Alabar la ética de trabajo de estos dos atletas no es menospreciar las labores de Cliff Lee o Pedro Feliz.
Lee demostró mucho coraje durante la Serie Mundial del 2009. Feliz es tremendo defensor de la esquina caliente y sin su valor en tolerar el dolor en su espalda durante la postemporada de 2008 Filadelfia nunca hubiese ganado el campeonato mundial ese año.
Sin embargo, no hay abridor con más resistencia que Halladay en las Grandes Ligas. Halladay llega al camerino a las 6:00 a.m. para prácticas que comienzan a las 9:00 a.m. Su régimen de preparación es diseñado para continuar siendo el líder en juegos completos (43) entre todos los lanzadores activos en las Mayores.
En contraste con Lee, Halladay podrá abrir juegos de postemporada con solo tres días de descanso.
“Halladay es un caballo”, dijo JC Romero con admiración. “Su perseverancia va a ayudar mucho a la rotación. Su costumbre de quedarse hasta lo último en los juegos va motivar a los demás para tratar de hacer lo mismo”.
La vitalidad de Polanco se basa en su versatilidad y en su tenacidad en el plato. Aunque Polanco no tiene el brazo de Feliz, éste puede jugar todas la posiciones del cuadro. Su agilidad lo ayudará a dominar el arte de atender la antesala.
Polanco, reconoce que no será fácil, admitió que la memoria de sus músculos todavía está atada a jugar la intermedia. “Durante los últimos años me he concentrado en jugar la segunda base y mi cuerpo está acostumbrado a eso ahora.
Cuando había un batazo al outfield mi cuerpo sabia donde colocarse en el cuadro para recibir los tiros del guardabosque sin tener que pensarlo. Mis pensamientos eran dedicados a anticipar algo diferente a la jugada, algo que sabía de los corredores. Ahora, en la antesala, mi mente tiene que estar diciéndole a mi cuerpo a donde ir. Tengo suficiente tiempo para que la memoria de mis músculos se adapte a jugar la tercera base antes de que comience la temporada”.
Con el madero, Polanco muestra una habilidad de hacer contacto con la pelota que podrá ser contagioso y ayudará a contrarrestar la ráfaga de ponches que emana del lineup de los Phillies.
El alza en la ética de trabajo de Filadelfia este año tendrá un impacto más allá de 2010.
Prospectos como Domonic Brown (quien proyecta ser como Ken Griffey, Jr.), y JC Ramírez (el corpulento nuevo lanzador nicaragüense con una recta caliente), comparten un camerino de Grandes Ligas con los Phillies por primera vez esta primavera; y ellos están aprendiendo que no se llega lejos si uno descansa en sus propios laureles.
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