WASHINGTON, D.C. – congresista por California, Loretta Sánchez, ha hecho una prioridad el proteger a las familias de la violencia doméstica durante los siete términos que ha servido en el Congreso. Su compromiso es de interés tanto personal como profesional.
WASHINGTON, D.C. — California Congresswoman Loretta Sánchez has made
protecting families from domestic violence a priority for the entirety
of her seven terms on Capitol Hill. Her commitment is one of personal
as well as professional interest.
Como sólo una de 74 mujeres de la Cámara de Representantes de 435 miembros – y una de sólo siete latinas – Sánchez ha encabezado la política de ninguna tolerancia por el abuso sexual en las fuerzas militares y ha establecido el Family Justice Center en su distrito electoral de Orange County.
El centro ofrece ayuda en inglés y en español para las víctimas del abuso doméstico.
La demócrata, de 49 años, sirve de vice presidenta del Comité de la Cámara para la Seguridad Nacional y en el Comité Económico bicameral de 10 miembros, el cual supervisa señales vitales nacionales como el desempleo, la ejecución de hipotecas y las tasas de interés.
Actualmente su misión es de educar al público sobre la correlación entre la violencia doméstica y la pobreza.
Aquí la congresista responde a preguntas de Hispanic Link News Service sobre esta creciente preocupación nacional:
Pregunta: ¿Cuál es el impulso más común para la violencia doméstica?
Respuesta: Setenta por ciento de las razones por las que se pelea un matrimonio es por razones financieras.
P: ¿Cómo se desenvuelven estos factores en la comunidad hispana?
R: Cuando consideramos los estudios, los primeros en ser despedidos del empleo suelen ser personas de minorías y mujeres. Los hispanos tienden a perder más pronto su empleo, y más ampliamente y comienzan en un principio ya con un ingreso más bajo, entonces lo probable es que estén extendidos hasta más en este punto. Muchas de nuestras familias hispanas, en particular las familias de nuevos migrantes, se enfrentan a factores hasta más difíciles de tensión. Por ejemplo, puede que tengan a un familiar que no cuenta con la documentación correcta y que se ve obligado a dejar el país.
P: ¿Existe algún factor en la cultura del inmigrante, algo de su país natal, que pueda hacer más aceptable la violencia doméstica?
R: No es que lo haga más aceptable, sino que se habla menos del tema, por lo que cuando ocurre, hay menos ayuda disponible. ¿Por qué irías a decir que mi esposo me golpea si no cuentas con los recursos para una orden de restricción de violencia contra él o si no cuentas con los recursos para mudarte a ti misma y a tus hijos? ¿Qué pasa si eres una mujer y te están golpeando y no tienes estado legal en este país? Lo último que quieres hacer es acudir al gobierno porque piensas que te irán a deportar.
P: En particular, ¿qué le parece a usted que se pueda hacer para hacer frente a temas como la falta de comunicación o el miedo?
R: Lo más necesario es educar a la comunidad. La violencia, la violencia doméstica, se permiten por que la gente no se levanta para decir “¡Basta ya!” Las mujeres tienen miedo de decir algo por es, y cito “parte de la cultura hispana”.
P: Usted ha estado luchando por este tema hace mucho tiempo. ¿Hubo algo en su vida persona que tiene conexión con su lucha?
R: Ciertamente. Yo diré que mi padre golpeaba a mi madre. Cuando era niña, lo vi pasar.
P: ¿Cómo le afectó psicológicamente?
R: Es de un daño increíble a la persona que ve algo así. Hubo un par de veces cuando yo estaba en el primer grado que mi madre abandonó la casa. Fundamentalmente estaba allí, pero de vez en cuando mi padre limpiaba las paredes con mi madre.
P: ¿Buscó él alguna vez ayuda?
R: No. Nunca lo hizo. Me parece que dejó de hacerlo años más tarde.
P: ¿Hay algo que aprendió usted de su experiencia personal que le ha ayudado a proseguir con su misión?
R: Bien, ciertamente, yo sé cuál es el efecto que tiene sobre una familia y sé cuál es el efecto que tiene sobre una mujer. Yo sé el efecto que tiene sobre los niños. Simplemente tenemos que obrar por hacer que pare. Tenemos que tener a la disposición las herramientas que esas mujeres necesitan, las que tienen la fuerza de dejar esa situación y que quieran cambiar.
P: ¿Piensa usted que los niños que tienen que pasar por esto, en particular los de la comunidad hispana, lo llegan a ver como más aceptable de adultos, el estar en ese tipo de relación?
R: Sólo de mi experiencia personal, cuando lo veo en los barrios entre hispanos, me parece que aprendes de lo que ves. Si tu papá golpea a tu mamá, entonces probablemente tú golpearás a tu novia. Eso es lo que tenemos que cambiar.
(Erick Galindo, de Washington, D.C., es editor de la publicación semanal de Hispanic Link News Service. Comuníquese con él a: erick.geee@gmail.com).