Latino News and Opinion

‘¡Demonios, somos republicanos!’
Por Arturo Varela / Redacción AL DÍA   
08:53 | 08/31/12
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Con esta frase plantó la gobernadora de Nuevo México, Susana Martínez, la semilla de la duda entre millones de votantes hispanos que históricamente han favorecido a los demócratas. Ella es una de varios políticos latinos a los que el viejo partido se ha encomendado durante la Convención Republicana para hacer alarde de su diversidad con la esperanza de que los hispanos se encomienden a Mitt Romney como próximo presidente de EE.UU. AL DÍA News estuvo presente en Tampa, Florida.

 

Me encuentro anclado en un océano de republicanos. En la bahía de Tampa en donde “el viejo partido” celebra esta semana su convención en la que ha quedado oficializada la candidatura de Mitt Romney para presidente de EE.UU. ¿Mi misión? Encontrar el punto en que converge o contrasta la plataforma política de este partido con los intereses de una población cada vez más diversa, y sí, cada vez más hispana.

Parece fácil. Los republicanos finalmente han tomado nota del cambio demográfico que atraviesa la nación, y aunque sus principios siguen siendo más o menos los mismo que antes, y en repetidas ocasiones se les ha acusado de estar fuera de sintonía con la mayoría de latinos, a lo largo de los cuatro días que dura la convención se han esforzado por presentarse de una manera distinta.

Ciertamente en los últimos años ha habido un surgimiento de funcionarios electos hispanos entre las filas del partido republicano, aunque según encuestas recientes, la gran mayoría de votantes latinos sigue favoreciendo a los demócratas como lo hicieron en las últimas elecciones presidenciales.

Por el escenario de la convención republicana, en el Tampa Bay Times Arena, ha desfilado una cantidad de figuras hispanas que le han dado su aval a Romney, y hasta los más inesperados miembros del partido han hecho alarde de sus raíces en familias trabajadoras e inmigrantes que se han abierto camino en el país de las oportunidades.

No podían faltar los gobernadores Susana Martínez, de Nuevo México; Brian Sandoval, de Nevada, o Luis Fortuño, de Puerto Rico.

Sandoval dijo que su historia es la “de un niño hispano de clase trabajadora que ha vivido el sueño americano”. Sher Valenzuela, empresaria y candidata a vicegobernadora de Delaware, habló de su esposo, “mexicoamericano de segunda generación, que haría lo que fuera para proveer para su familia”. Ted Cruz, aspirante al Senado por Texas, habló de su madre italo-irlandesa y de su padre cubano, quien “no tenía nada, pero tenía corazón”. Quién sabe si los delegados y asistentes a la convención lo entendieron cuando dijo esto en español, pero inmediatamente comenzaron a aplaudir.

A algunos hispanos les tocó un papel —casi— estelar, como el senador cubanoamericano de Florida, Marco Rubio, encargado de presentar a Romney; mientras que Lucé Fortuño, esposa del gobernador Fortuño, de Puerto Rico, presentó a Ann Romney, quien hizo mención de su abuelo nacido en Gales.

Pero los que verdaderamente sorprendieron fueron los que hicieron alarde de sus raíces mientras profesan mano dura contra la inmigración indocumentada. 

“Estoy orgullosa de ser hija de inmigrantes de la India que, cada día, nos recordaron a mis hermanos, hermanas y a mi, que habíamos sido bendecidos de vivir en este país”, dijo la gobernadora de Carolina del Sur, Nikki Haley, cuyo estado recientemente aprobó una de las leyes “más innovadoras” —en sus propias palabras— contra la inmigración indocumentada. 

Por su parte, el ex senador de Pensilvania, el ultraconservador Rick Santorum, también hizo alarde como estadounidense de primera generación. 

“A los siete años de edad, mi padre vino a Johnstown, Pensilvania de las montañas del norte de Italia”, dijo Santorum. “Mi abuela vino en 1923”.

Agregó que en ese entonces, el gobierno no proveía beneficios para los inmigrantes más que la libertad —aunque no mencionó que tampoco había establecido un complicado sistema migratorio difícil de navegar. 

En otras palabras, sugirió que sus abuelos, y los inmigrantes de antaño, eran trabajadores, y los inmigrantes de ahora son holgazanes que viven de la caridad del gobierno y de los contribuyentes de impuestos, en fin, de los servicios públicos.

Se trata de la misma retórica que Cruz dejó ver en su discurso:

“Menos mal que hace cincuenta años, cuando mi padre era un inmigrante sin un peso, un burócrata no le tendió los brazos para cuidarlo, ni le dio un cheque y lo hizo dependiente del gobierno. Y le dijo no te preocupes de aprender inglés”.

Si bien se trata de un ataque contra la gestión de Obama, hay quienes podrían argumentar que los que salen perdiendo, son los inmigrantes, legales o ilegales, incluso los estadounidenses de primera o segunda generación, cuya reputación resulta un daño colateral.

Habría que preguntarse qué significa en términos prácticos ese alarde a la diversidad entre las filas republicanas y si está o no a tono con las políticas del partido respecto a la inmigración. Sobretodo tomando en cuenta que entre los oradores invitados figuró el controversial sheriff del condado Maricopa en Arizona, Joe Arpaio, quien enfrenta una demanda del Departamento de Justicia de EE.UU. por alegaciones de abusos de perfil racial contra hispanos y se dirigió a delegados de varios estados del oeste en un evento alterno en el zoológico de Tampa.  

En materia de inmigración, la plataforma republicana, aprobada durante la convención, propone cerrarle las puertas a la inmigración indocumentada completando el muro en la frontera sur. 

Se opone a “cualquier forma de amnistía para quienes al violar intencionalmente la ley, ponen en desventaja a quienes la obedecen”. 

También propone ampliar el programa de visas para extranjeros con títulos de posgrado en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas.

Pero no queda claro qué hacer con los estudiantes indocumentados que fueron traídos a Estados Unidos como menores de edad. Ni el mismo Romney ha declarado si en caso de resultar electo revocaría o no la protección a la deportación, conocida como “acción diferida”, que la administración Obama ha concedido a los “soñadores” junto con la solicitud de obtener un permiso de trabajo, ambos de manera temporal.

Es por eso que algunos estudiantes indocumentados prefieren esperar que pasen las elecciones o a que Romney aclare su postura para decidir si solicitarán o no dicho beneficio que podría convertirse en una pesadilla.

Aunque el tema de la inmigración salta a la mente inmediatamente cuando se habla de asuntos hispanos, este no es la prioridad número uno para los votantes latinos, y tanto los republicanos como Romney lo saben. 

Es por eso que su campaña se enfoca principalmente en promover la economía y la creación de empleos a través de una reducción de impuestos, y en atacar la gestión económica de Obama durante su gobierno que ha agregado $5 billones a la deuda nacional para alcanzar una cifra récord de unos $16 billones de dólares.

Precisamente en esta materia se centro durante su discurso el gobernador Fortuño, quien atacó el continuo “despilfarro” de los políticos en Washington.

“Mientras las familias han apretado sus presupuestos, Washington continúa su despilfarro en el gasto público”, dijo Fortuño. “A menos que elijamos a líderes que asuman responsabilidad ahora, nuestros hijos y los suyos lo pagarán más tarde”.

Por su parte, el candidato a la vicepresidencia del país, el congresista de Wisconsin, Paul Ryan, dijo que “tenemos un plan para una clase media más fuerte, con la meta de generar 12 millones de nuevos empleos en los próximos cuatro años”.

Habrá que ver si con estas promesas, los republicanos logran obtener el voto de la población hispana, cuyo índice de desempleo es del 10,3 por ciento, en comparación con el promedio nacional del 8,3 por ciento, según datos de julio del Departamento de Trabajo.

Uno de los discursos que más despertó el ánimo de los asistentes fue el de la gobernadora Martínez, quien se agarró de los valores, que a su manera de ver, comparte el partido republicano con los hispanos, entre ellos la familia, el trabajo e incluso la religión, aunque otros de los valores que profesó podrían resultan algo cuestionables.

“A los 18 años, trabajaba de guardia en el estacionamiento de una iglesia católica durante los juegos de bingo. Mi padre se aseguró de que pudiera cuidarme a mi misma. En ese entonces cargaba un arma Smith and Wesson .357 Magnum que pesaba más que yo”, dijo Martínez levantando una ola de aplausos y de optimismo difícil de creer. 

Si bien está por verse si Romney y los republicanos logran cautivar a los votantes hispanos, Martínez demostró que una hispana sin duda puede cautivar a los republicanos.

Ella aprovechó para plantar la semilla de la duda entre un estimado de 12,2 millones de latinos que podrían depositar su voto el próximo 6 de noviembre, según estimados de la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos (NALEO).

Martínez habló de su conversión, del partido demócrata al republicano, o mejor dicho de la revelación que la llevó a alejarse del partido demócrata y a reconocerse como republicana luego de un almuerzo al que la invitaron dos republicanos.

“Hablamos de tantos asuntos sin usar palabras como republicano, demócrata, conservador o liberal... de la asistencia pública como un estilo de vida o como una ayuda, del tamaño del gobierno, de cuánto debería cobrarle de impuestos a las familias y a las pequeñas empresas”, dijo Martínez. “Cuando salí del almuerzo y me subí al carro, mire a mi esposo Chuck y le dije ‘¡demonios, somos republicanos!’”.

Quizá también lo sean muchos de los más de 50 millones de hispanos en Estados Unidos, pero no se han dado cuenta. Después de todo, ¿cuántos de ellos se mantiene al tanto del discurso político? ¿cuántos latinos elegibles para votar está registrado para hacerlo? ¿cuántos de ellos cuentan ya con una identificación para votar con fotografía en aquellos estados —como Pensilvania —en los que se han aprobado leyes conocidas como Voter ID? ¿y cuántos de ellos acudirán a votar el próximo 6 de noviembre? Mientras los republicanos se han dado cuenta que el voto latino cuenta, los demócratas saben que no pueden darlo por sentado ¿se darán cuenta también los votantes hispanos?

 *Hasta el cierre de esta historia, el candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, Mitt Romney, no se había dirigido a los delegados. Para la última información visite el Blog de la Convención Republicana 2012, con actualizaciones constantes por AL DÍA News desde Tampa, Florida.

** Arturo Varela 

 

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