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El desierto de Arizona es una
trampa
mortal para los indocumentados por las duras condiciones climáticas
y la inclemencia de los traficantes de personas, factores que han
contribuido a que aumenten las muertes en esa zona en 2010.
Mario
Escalante, portavoz de la Patrulla Fronteriza Sector
Tucson, manifestó este miércoles que durante los primeros cinco meses del año
fiscal 2010, es decir, desde el pasado 1 de octubre y hasta el 28 de
febrero, se han reportado en esta región 73 fallecimientos, mientras
que durante el mismo periodo del año fiscal anterior se registraron
51.
Durante el año fiscal 2009, se registraron 417 muertes de
inmigrantes indocumentados a lo largo de las 670 millas que separan
a Estados Unidos y México, y durante ese año el desierto de Arizona
ocupó el primer lugar en el número de muertes con un total de 208
decesos.
El agente federal resaltó las duras condiciones
climáticas que
los inmigrantes tienen que enfrentar al cruzar el desierto de
Arizona, donde las temperaturas pueden superar los 110 grados
Fahrenheit en el verano y bajar de cero en el invierno.
"Recientemente
hemos tenido un invierno con mucha lluvia, algo
para lo que no vienen preparados los indocumentados", enfatizó.
Bruce
Parks, director de la Oficina del Forense del condado Pima,
dijo que cuando una persona está mojada de pies a cabeza corre
un gran riesgo de morir de hipotermia, ya que la ropa húmeda absorbe
el calor natural del cuerpo, por lo que éste pierde rápidamente
temperatura.
Mientras que en el verano, debido a las intensas
temperaturas, es
prácticamente imposible que un inmigrante pueda llevar consigo el
agua necesaria para sobrevivir. Ante la falta de líquido el cuerpo
comienza a absorberlo de los órganos internos, lo que provoca la
muerte.
Escalante destacó además que los indocumentados con
frecuencia
son abandonados por los traficantes en el desierto.
"Hay
ocasiones en que los individuos llevan días enteros
caminando por el desierto sin saber si se están internando en
Estados Unidos o caminando dentro de territorio mexicano; el
desierto es igual en ambos lados de la frontera", afirmó el agente.
En
un caso poco usual, el pasado 28 de febrero, un grupo de diez
inmigrantes decidió no ser víctima y atacó a una banda de asaltantes
mientras cruzaban el desierto, matando a uno de ellos e hiriendo a
otro más.
"Seguimos teniendo reportes cuando arrestamos a los
indocumentados de que éstos fueron asaltados mientras cruzaban el
desierto, algunas veces no podemos hacer nada porque ellos no saben
si esto ocurrió dentro de Arizona o cuando aún se encontraban en
territorio mexicano", señaló Escalante.
Enfatizó que estos casos
demuestran lo poco que les importa la
vida de los indocumentados a los traficantes, ya que éstos operan en
conjunto con los asaltantes, también conocidos como "bajadores".
"El
indocumentado para el "coyote" significa solamente dinero, no
le va a importar decirle la verdad sobre los riesgos que corren y
del tremendo esfuerzo físico que tendrán que hacer para caminar
tantos días", dijo el agente federal.
Durante el presente año
fiscal, se han reportado 75 casos de
rescates de inmigrantes indocumentados en el Sector Tucson de la
Patrulla Fronteriza, el cual abarca el 90 por ciento de la frontera
de Arizona.
El año pasado durante este periodo se habían
registrado 64
rescates.
Escalante dijo que la agencia federal cada vez con más
frecuencia
encuentra restos humanos en zonas apartadas de los que se desconoce
con exactitud cuánto tiempo llevan en el desierto.
"Algunas veces
sólo encontramos osamentas o huesos humanos",
finalizó el agente federal.
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