Latino News and Opinion

El voto latino podría ser un sueño inalcanzable
Por AL DÍA NEWS Y EFE   
13:45 | 01/06/12
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El Partido Republicano apuesta por el voto latino en 2012 pero, al oponerse a una reforma migratoria, la mayoría de sus aspirantes a la candidatura presidencial podría irse olvidando de lograr ese sueño en noviembre próximo.

El exgobernador de Massachusetts, Mitt Romney, que se colocó como ganador esta semana en el asamblea popular republicana en Iowa –aunque apenas con el 24,6 por ciento de votos–, ha dejado claro que, si gana la presidencia, vetará el DREAM-Act.

Esta iniciativa, que podría beneficiar a hasta 2,1 millones de jóvenes, permitiría la legalización de estudiantes indocumentados que entraron a EE.UU. antes de los 16 años, y que completen al menos dos años de universidad o se inscriban en las Fuerzas Armadas, entre otros requisitos.

De cara a los comicios del próximo 6 de noviembre, la certeza de Romney seguramente le ganará adeptos entre los conservadores, pero de igual manera le restará votos entre los hispanos.

La reforma migratoria no es el tema más acuciante para los hispanos pero sí figura entre sus prioridades. Muchos votantes latinos provienen de familias con diversos estatus migratorios, desde ciudadanos hasta residentes permanentes o indocumentados recién llegados.

También está la percepción de que un ataque contra los indocumentados en realidad es un ataque contra toda la comunidad inmigrante, en particular la de origen hispano.

Ambos partidos cortejan activamente el voto hispano y, aunque los demócratas tampoco han cumplido con impulsar una reforma migratoria, son los republicanos los que tienen más que perder por su postura de “mano dura” contra los indocumentados.

Los comentarios de Romney en contra del DREAM-Act servirían para “descalificarlo entre un amplio sector de los votantes latinos en toda la nación”, según dijo Frank Sharry, director de America’s Voice, organización que aboga por la reforma migratoria.

“Millones de votantes latinos ven en sus hijos e historias familiares las aspiraciones y ambiciones de los jóvenes” que se beneficiarían del DREAM-Act, y no ven con buenos ojos “a quienes están decididos a cerrarles de un portazo las oportunidades”, agregó.

El voto hispano ha aumentado en número e importancia en los últimos años. En 2004, el número de votantes hispanos totalizó 7,5 millones, cifra que subió a diez millones en 2008.

Se prevé que en el ciclo electoral del 2012 el voto hispano ronde el 11 por ciento del electorado y será clave en estados como California, Nevada, Arizona, Colorado, Florida y Nuevo México.

Sharry vaticinó que, aun si Romney consigue la candidatura presidencial, “le será prácticamente imposible alcanzar el 40 por ciento del apoyo hispano que los candidatos republicanos necesitan para ganar la Casa Blanca”.

Varias encuestas entre la comunidad hispana en 2011 señalaron que, independientemente de afiliación política, la mayoría de los latinos apoya el DREAM-Act.

Incluso entre los que se decantan por un candidato republicano, poco más de la mitad apoya esa iniciativa.

Quienes defienden el DREAM-Act aseguran que esa medida espoleará el crecimiento económico de EE.UU. porque estos jóvenes, ya criados y educados en este país, tendrían más incentivos para quedarse y aportar sus destrezas.

Sus detractores replican que, sin importar cómo, cuándo o por qué vinieron a EE.UU., los indocumentados han violado las leyes migratorias y no merecen ningún trato preferencial.

La mayoría de candidatos republicanos busca congraciarse con la base conservadora y se ha declarado contrario a la reforma.

El exsenador de Pensilvania Rick Santorum – quien esta semana dio una sorpresa al colocarse en segundo lugar en la asamblea popular republicana de Iowa, apenas ocho votos detrás del exgobernador de Massachusetts Mitt Romney– se opuso en el 2006 en la Cámara Alta a una propuesta de reforma integral de la ley de inmigración.

En su opinión, los inmigrantes indocumentados no deberían recibir ayuda de programas del Gobierno y deberían ser deportados.

Como complemento, Santorum propone la construcción de más barreras en la frontera entre Estados Unidos y México.

Por su parte, Ron Paul, congresista de Texas, propone además terminar con el derecho automático a la ciudadanía a los hijos de inmigrantes indocumentados nacidos en EE.UU.

El gobernador de Texas, Rick Perry, se tambaleó al inicio de su campaña al defender su firma de una ley estatal que permite la equidad de pago en las matrículas a indocumentados inscritos en universidades públicas del estado. 

Los republicanos más conservadores han tildado a Rick Perry de inconsistente por apoyar en 2001 un ley en Texas para que los hispanos, la minoría que más rápido crece en este estado fronterizo con México, reciban ayudas para acceder a la universidad aunque no hayan regularizado su situación.

Los otros aspirantes a la candidatura republicana ven esa concesión como un borrón en su carrera y han intentado desacreditar sus ideas sobre inmigración, que en gran parte de los contendientes republicanos son contrarias a permitir la regularización de hispanos que llevan años trabajando en el país.

Por su parte, el exgobernador de Utah, Jon Huntsman, se pronunció en favor de la reforma migratoria cuando el Congreso intentó impulsarla, finalmente sin éxito, en el 2007.

Una supuesta alternativa 

El expresidente de la Cámara de Representantes, Newt Gingrich, causó polémica al defender la legalización, pero sólo de quienes lleven mucho tiempo en el país, aun sabiendo que la idea es inaceptable entre el ala derechista de su partido.

Su propuesta consiste en permitir la regularización de quienes tengan fuertes nexos familiares, un récord criminal limpio y hayan vivido por lo menos 25 años en EE.UU.

Aunque el número de inmigrantes que podrían verse beneficiados con la propuesta de Gingrich es indeterminado, ciertamente dejaría a muchos en el mismo limbo en que ya viven.

Un reporte del Centro de Investigación Pew basado en los resultados del Censo 2010 estimó que solo el 35 por ciento de los adultos indocumentados han vivido aquí durante 15 años, mientras que el casi dos terceras partes lo han hecho por diez.

El reporte de Pew no especifica cuántos de ellos han vivido en EE.UU. desde hace más 25 años ya que, según la organización no cuenta con suficiente información para hacer un estimado. 

Respecto a los fuertes lazos familiares, aproximadamente un millón de indocumentados han dado luz a unos 4,5 millones de ciudadanos estadounidenses. 

Un discurso que no vale votos entre los hispanos

Hace cuatro años, la retórica antiinmigrante ayudó a sumar votos entre los republicanos en Iowa pero, a juzgar por una encuesta del Centro Hispano Pew publicado la semana pasada, este no es un discurso que valga votos entre los hispanos en noviembre próximo. 

La mayoría de votantes latinos en EE.UU. se inclina por renovar su confianza a Barack Obama en las elecciones de 2012, pese a que baja el índice de aprobación del presidente en esta comunidad, según el informe.

La encuesta presentada en el estudio ha tenido en cuenta un hipotético enfrentamiento electoral entre Obama y el aspirante republicano Mitt Romney, con un 68 por ciento de apoyo para el actual presidente, frente al 23 por ciento para su hipotético rival.

Esta diferencia es mucho mayor que la ventaja de dos puntos que el estudio da a nivel nacional a Obama frente Romney, uno de los que más posibilidades tiene de ganar las primarias republicanas para ser candidato de su partido.

La encuesta indica que el 54 por ciento de los votantes hispanos apoya la manera en la que el presidente Obama está dirigiendo el país, nueve puntos porcentuales por debajo del apoyo de los latinos en 2010 al presidente.

No obstante, los datos muestran que a falta de diez meses para la cita en las urnas, el 58 por ciento de los hispanos con derecho a votar no ha pensado mucho sobre quién deberá gobernar EE.UU. los siguientes cuatro años.

El 63 por ciento de los hispanos con derecho a voto se considera identificado con el Partido Demócrata, mientras que el 25 por ciento se siente más próximo a los republicanos.

Asimismo, el estudio muestra que el 45 por ciento de los votantes registrados de la comunidad latina cree que los demócratas son los que más se preocupan por los problemas que afectan a los hispanos, dos puntos menos que en 2010.

El 12 por ciento se inclina por citar a los republicanos como los que mejor representan las inquietudes latinas, un aumento de seis puntos porcentuales frente al dato del año pasado.

Cerca de 22 millones de latinos en EE.UU. pueden votar y el estudio recuerda que la participación en esta importante minoría en las pasadas elecciones presidenciales de 2008 fue del 50 por ciento.

Por temas, las mayores preocupaciones de los hispanos en general son, en este orden, la educación (48 por ciento), el empleo (47 por ciento), la sanidad (40 por ciento) y la inmigración (34 por ciento).

 

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