Latino News and Opinion

Publicidad que engorda
Por Paola Chávez/ Redacción AL DÍA   
09:31 | 07/19/11
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El enfoque dominante de la mercadotecnia y publicidad de alimentos, centrado en productos de alto nivel calórico y bajo contenido nutricional, pretende atrapar a los consumidores desde pequeños y los niños latinos podrían ser los más susceptibles.

La industria alimentaria de Estados Unidos invierte millones de dólares en difundir su mensaje entre los pequeños y los resultados son alarmantes.

Diversos análisis han examinado el efecto colectivo de la publicidad sobre los hábitos alimenticios de los niños y jóvenes y se ha evidenciado una fuerte asociación entre el aumento de la publicidad de alimentos no nutritivos y la tasa de obesidad infantil. 

Desde 1980, la tasa de sobrepeso se ha triplicado entre los adolescentes estadounidenses.

      Minorías y comunidades ‘de color’, los más afectados

Históricamente, más de la mitad de los incontables comerciales de televisión a los que son expuestos los niños son de comida.

La población hispana menor de 18 años experimentó un gran crecimiento, según el Censo 2010. “Si una empresa necesita aumentar la cuota de mercado de su producto, éste debe ser apreciado y utilizado por las personas que aún no son los consumidores”, dijo Megan Weinberg, investigadora en el Centro Rudd de Política Alimentaria y Obesidad de Yale.

Y es por eso que hoy está claro que la audiencia infantil hispana es “un blanco de los anunciantes de productos insalubres ya que son expuestos a una tasa mayor de publicidad de comida rápida”, dijo Dale Kunkel, profesor de comunicación de la Universidad de Arizona y colaborador de un informe del Instituto de Medicina (IOM) titulado ‘Food Marketing to Children and Youth: Threat or Oppotunity’.

Según la Fundación Robert Wood Johnson (RWJF), el 38 por ciento de los niños hispanos de 2 a 19 años tienen sobrepeso o son obesos, en comparación con el 32 por ciento de otros jóvenes de las mismas edades. 

Entre los latinos, los adolescentes nacidos en Estados Unidos tienen más probabilidades de tener sobrepeso que aquellos nacidos en otros países. 

“Debido a que los niños latinos tienen la mayor tasa de obesidad y enfermedades relacionadas, cualquier evidencia de que los jóvenes latinos son el blanco de los productos insanos, tales como la comida rápida, es una preocupación significativa”, agregó Weinberg.

Tan fuerte es el impacto que el Centro de Control de Enfermedades (CDC) reportó que los niños de hoy son la primera generación en la historia moderna que podría vivir menos que sus padres. 

Y es que los niños obesos crecen para convertirse en adultos obesos; aproximadamente el 80 por ciento de ellos, según múltiples investigaciones.

Mientras la prevalencia de sobrepeso es del 30 por ciento entre los blancos, esta cifra aumenta a un alarmante 40 por ciento entre los latinos.

Los números no mienten. La dieta y salud de los jóvenes están siendo severamente alteradas por los mensajes de los productores y comerciantes de comida.

“Tenemos una gran cantidad de pruebas científicas que demuestran que existe relación entre la exposición a la publicidad de alimentos y las preferencias alimentarias”, dijo Fran Fleming-Milici del Centro Rudd. “Los niños latinos ya tienen altas tasas de obesidad, poniéndolos en mayor riesgo de los efectos de dicha exposición”.

Según el Concejo Nacional de la Raza (NCLR), el 70 por ciento de niños obesos de 5 a 17 años tienen por lo menos un factor de riesgo de salud cardiovascular. 

Los niños y jóvenes latinos o de color sufren desproporcionadamente de obesidad, sobrepeso, problemas cardiovasculares y enfermedades crónicas como el asma, apnea del sueño, diabetes y cáncer. 

Aproximadamente la mitad de niños y niñas hispanas nacidos en el año 2000 presentan riesgo de desarrollar diabetes, el doble que otros niños, según RWJF.

      Enganchados desde niños

Los grandes de la mercadotecnia pretenden llegar a los niños para crear clientes de por vida, y aunque resulta bastante costoso, es a temprana edad cuando es más fácil engancharlos.

La publicidad de comida insalubre es altamente eficaz cuando es dirigida a los más pequeños, quienes responden a personajes populares de dibujos animados.

Estudios de investigación de la Asociación Americana de Sicología (APA) evidencian que los niños menores de 8 años son incapaces de comprender críticamente los anuncios de televisión.

Por eso, la influencia de la publicidad es mayor entre los más pequeños ya que no conocen el fin persuasivo de las compañías y absorben sus mensajes para aceptarlos como legítimos e imparciales sin antes juzgarlos.


Según RWJF, tan solo en los medios de comunicación hispanos, los anunciantes invirtieron unos $566 millones en publicidad de bebidas, alimentos y restaurantes; la mayoría de estos anuncios eran de productos poco saludables, altos en calorías, azúcar y grasa.

Los efectos de esta publicidad se reflejan en la cintura de los niños latinos.

Según RWJF, el 14 por ciento de niños latinos entre 2 y 5 años son obesos, en comparación con el 9 por ciento de niños blancos. Además, entre los niños de 6 a 11, el 25 por ciento de hispanos son obesos, frente a el 19 por ciento de los blancos.

      ¿Cómo llegar a los más pequeños?

La industria se esfuerza por convencer a los pequeños que necesitan comidas divertidas. Estas se presentan como únicas y hacen pensar a los niños que son creadas especialmente para ellos. 

Utilizar dibujos animados populares, en envases de alimentos, así como incluir pequeños juguetes en combos de comida rápida, es extremadamente útil para llamar la atención de los niños. Por eso, personajes de caricaturas conocidos como Bob Esponja y Shrek se encuentran plasmados en todo tipo de productos como cereales azucarados y galletas, y pequeños juguetes acompañan las Happy Meals de McDonald’s. 

El año pasado, un estudio del Centro Rudd encontró que los niños pensaron que la comida en paquetes adornados con personajes sabía mejor que los mismos alimentos en paquetes sencillos. “Este es un buen ejemplo de la facilidad con que el medio ambiente de un niño puede dar forma a sus percepciones”, agregó Weinberg. Simples técnicas de comercialización como éstas persuaden a los niños a ingerir más del producto anunciado.

Además, los especialistas de la mercadotecnia dirigida a menores buscan que su producto sea accesible en la mayor cantidad de lugares posibles. De esta manera, los niños ven tales productos constantemente a su alrededor y así comienzan a pensar que es normal consumirlos a gran escala. Desde mini súpers hasta escuelas, los productos insalubres están a la vista y alcance de los niños.

La promoción se logra a través de la televisión, la radio y diversos impresos. Priscilla Gonzalez, investigadora del Berkeley Media Studies Group (BMSG), dijo que la mercadotecnia a través de la televisión sigue siendo una de las fuentes de publicidad más potentes entre niños.

“Es aún más problemático en comunidades latinas en donde nuestros niños ven comerciales en inglés y español, y están expuestos al doble de comerciales que promueven comida chatarra”, dijo Gonzalez.


De acuerdo con el Centro Rudd, los niños ven 15 anuncios de comida diarios, lo que suma un aproximado de 5.500 anuncios por año.

Hoy, en la era de la tecnología, los grandes de la mercadotecnia aprovechan para promover sus productos en internet y demás medios digitales como redes sociales y a través de correos electrónicos. 

“La mercadotecnia en la web y a través de los ‘smartphones’ también es otro medio que está creciendo rápidamente. Los jóvenes latinos usan estas tecnologías mucho más que otros grupos y los comerciantes lo saben”, agregó Gonzalez.

Según reportó The New York Times, en un mes un aproximado de 700 mil personas visitaron HappyMeal.com y McWorld.com, ambos sitios de McDonalds; la mitad de éstos eran niños menores de 12 años. 

Los esfuerzos de la mercadotecnia virtual son más rentables. Éstos son más baratos y tienen la capacidad de alcanzar a una audiencia más grande, a la vez evitando la intervención de los padres. Los jóvenes son una audiencia susceptible y el uso de juegos multimedia, encuestas en línea y aplicaciones para celulares construyen fuertes lazos con los jóvenes consumidores. 

“En internet, la industria utiliza videojuegos que incorporan la publicidad para promover su producto entre los niños. Burger King, por ejemplo, tiene un sitio llamado ‘Club BK’, donde los usuarios pueden jugar al mismo tiempo que forman una imagen positiva sobre la compañía”, dijo Gonzalez. Debido a que los niños son especialmente vulnerables a la persuasión comercial, existen regulaciones federales de los anuncios televisados durante programas para niños.

Sin embargo, “No hay límites de tiempo en cuanto a la cantidad de anuncios a los que son expuestos en la web”, agregó Kunkel. 

Es así como los comerciantes relacionan a los menores con sus marcas y logran que actúen como comerciantes de manera inconsciente. “Estudios han demostrado que la marca afecta la preferencia de comida; si el niño tiene una imagen positiva de Burger King, es más probable que le pedirá una hamburguesa de este restaurante”, agregó Gonzalez.

El precio también es un factor vital en la comercialización de productos insalubres ya que éstos por lo regular tienen precios más bajos que aquellos saludables debido a que son más baratos de producir. Por eso, cadenas de restaurantes de comida rápida ofrecen hamburguesas por un dólar, mientras que en los mini súpers se venden bebidas gaseosas de tamaño extra grande por unos centavos. 

Estos precios son extremamente atractivos para los jóvenes que cuentan con menos capital y buscan pagar menos por más. Es así como son impulsados a comprar mayores cantidades de productos chatarra que de lo contrario no habrían podido adquirir.

      Dora la Exploradora y Michelle Obama contra la obesidad infantil

Es necesario implementar soluciones integrales para reducir la exposición de la juventud latina a la comercialización de alimentos insanos a través de intervención reglamentaria, política y la industria de la autorregulación efectiva, aseguran los expertos.

La presidenta de RWJF, Risa Lavizzo-Mourey, destacó la urgencia de poner fin a la epidemia de obesidad infantil y a la publicidad que, según considera, contribuye a ésta.

“Es un desastre médico, social y financiero de proporciones históricas”, dijo Lavizzo.

Países industrializados como Suecia, Noruega y Finlandia han prohibido el patrocinio comercial de programas infantiles. Sin embargo, en EE.UU. no han sido implementadas leyes para restringir los anuncios de comida dirigidos a niños y jóvenes. 

Organizaciones independientes buscan contribuir a la disminución de este tipo de publicidad y ofrecen alternativas para mejorar la alimentación y salud de los niños.

La misma estrategia de los comerciantes de comida insalubre es ahora implementada para contrarrestar los efectos de su publicidad y la obesidad infantil.

Incluso Dora la Exploradora se ha unido a la lucha a través de un libro para niños. “¡A cocinar con Dora y Diego!” presenta recetas ilustradas y fáciles para los pequeños y los invita a probar alimentos sanos. 

Por otra parte, la primera dama Michelle Obama lanzó el año pasado la campaña ‘Let’s Move’; una iniciativa dedicada a resolver el problema de la obesidad infantil, proporcionar alimentos saludables en las escuelas, asegurar que cada familia tenga acceso a alimentos sanos y ayudar a niños a ser más activos físicamente.

“La salud física y emocional de una generación y la salud económica y la seguridad de nuestra nación está en juego”, dijo Obama. 

      ¿Existe una solución? 

Actualmente, las empresas se regulan a si mismas como parte de la Iniciativa de Publicidad de Alimentación y Bebidas de los Niños (CFBAI).  A través de esta autorregulación, 17 de las compañías de alimentos más importantes han hecho promesas para reducir la comercialización de alimentos poco saludables para los niños. 

“Sin embargo, están haciendo sus propias reglas en cuanto a qué alimentos consideran saludables y cuales no, dando lugar a lo que muchos consideran un conflicto de intereses”, agregó Fleming.

Al analizar la publicidad dirigida a los niños queda claro que dicha programación no existe para el beneficio del niño sino para el de los patrocinadores. 

“En general, la comercialización de alimentos dirigida hacia los niños es altamente tóxica. No cabe duda que es un factor importante y significativo en relación a la obesidad infantil, que cada vez se da a más temprana edad”, dijo Kunkel. 

El principio subyacente es que la publicidad funciona: la industria es muy efectiva en llamar la atención de los niños y jóvenes e influir en sus actitudes y deseos hacia los productos anunciados. 

No se puede enseñar a niños y jóvenes a comer alimentos saludables cuando ante todo reina una industria que invierte billones de dólares cada año para instarlos a ingerir la comida equivocada.

“Esperemos que si los comerciantes anuncian alimentos más sanos aumente el consumo entre los niños”, finalizo Kunkel.

 

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1 Comentarios
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Escrito por Norma Herrera, septiembre 27, 2011
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