Alrededor de 60 personas con carteles se reunieron en
la tarde del martes 27 frente al estadio Citizens Bank Park antes del juego de
beisbol entre los Phillis y los Arizona Diamondback para protestar en contra de
la ley 1070 y pedir que el juego de las estrellas de 2011, programado para
jugarse en Arizona, se lleve a cabo en otro estado.
A dos días de que entre en vigencia la 1070, los
protestantes –entre los cuales había estadounidenses blancos, afroamericanos, asiáticos,
latinos y africanos– se ubicaron frente a la entrada principal del estadio para
recordarle a todos los aficionados que asistieron al juego, que el 30% de los
beisbolistas de la liga son de origen latino y que algunos de lo más celebres
de todos los tiempos llegaron al país como inmigrantes.
La cartelera más grande, sostenida por dos jóvenes
norteamericanos miembros de la Organización Nuevo santuario, agradecía en
letras mayúsculas y en inglés el aporte de los hispanos a la liga de beisbol
estadounidense: “Gracias por su contribución al deporte favorito de los
norteamericanos”
Fabricio Rodríguez, uno de los organizadores de la
protesta, declaró que se necesita acabar con la deportación y presionar al
presidente Obama para que haga su trabajo.
“Los Phillies son nuestros héroes locales. Con ley
1070 algunos de nuestros héroes se convertirían en blancos de hostilidad y
hasta de detención si llegan a ser sospechosos de andar indocumentados y casualmente
en el momento en que son detenidos no llevan su identificación con ellos”,
agregó Rodríguez.
Durante más de dos horas los protestantes sostuvieron
en alto sus pancartas con mensajes como “Los inmigrantes contribuyen con 500
billones de dólares para el seguro social desde 2002 hasta 2020”, o “Los
inmigrantes también son personas, todos venimos de inmigrantes”.
En medio de los protestantes, tres estadounidenses se
oponían a la protesta con mensajes de apoyo a la 1070 escritos con marcador
negro sobre pequeñas pancartas de cartón.
Ken Neffer, uno de los tres estadounidenses que iba en
contra de la protesta, dijo que no lo molestaba que otros norteamericanos desaprobaran
públicamente la ley.
“Eso es Estados Unidos, un lugar donde todo el mundo
tiene derecho a expresarse. Pero hay que cumplir la ley y Arizona tiene el derecho
de defender la ley si el gobierno federal no lo hace”, puntualizó Neffer.