Latino News and Opinion

Denuncian abuso policiaco contra latinos en Norristown
Por Arturo Varela / Redacción AL DÍA   
15:20 | 09/20/12
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Denuncias de perfil racial contra latinos por parte de la policía de Norristown, policías actuando como agentes de inmigración, acoso en las calles y arrestos injustos en centros de detención forman parte de un reporte de Juntos.


“Un sentimiento antilatino ha despertado una ola de odio en nuestra comunidad y Norristown no es la excepción”, dijo el pasado 19 de septiembre Carmen Guerrero, líder comunitario, durante un evento en que miembros de la comunidad latina y la organización Juntos denunciaron casos de abuso policiaco y perfil racial contra hispanos por parte de la Policía de Norristown.

En los últimos meses, miembros y líderes de la comunidad latina en Norristown han expresado su preocupación acerca de la relación que existe entre la policía local, la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) y la comunidad latina. 

“Hemos escuchado historias que van desde perfil racial por parte de la policía hacia la comunidad latina, policías actuando como autoridades de inmigración en retenes, acoso a individuos en las calles, y casos de arrestos injustos en centros de detención hasta por una semana”, dijo Erika Almirón, directora de Juntos.

Su organización recopiló unos 25 casos  —que datan entre el 2010 y el 2012— y compiló ocho de ellos en un reporte comunitario que presentó ante diversas organizaciones de derechos civiles, líderes comunitarios y funcionarios electos. 


Destacan casos como el de Fernando Torres (alias), un inmigrante mexicano que denunció que en el verano del 2010 se encontraba entre un grupo de jornaleros afuera de un McDonald’s cuando fueron sorprendidos por un grupo de policías actuando como agentes de inmigración. 

Aunque trató de correr, de repente se encontró en el piso con el pie de un policía sobre la nuca y el pie de otro policía en la espalda. En la caída se golpeo las rodillas, se destrozo el pantalón y se dislocó las muñecas. 

Por si fuera poco, lo levantaron del suelo y lo golpearon contra el cofre de la patrulla ardiendo en pleno verano. 

Cuando le pidieron una identificación trató de explicar que no había cometido ningún delito. Pero la respuesta de los policías fue: “Cállate, tu no tienes ningún derecho y te vamos a mandar a tu país”. 

Aun sin haber confirmado su estatus migratorio le dijeron “shut up f***ing Mexican. Esto es para que no regreses”.


O el de Ángel González, quien en la primavera del 2011 decidió ir a comprar una orden de tacos en el restaurante ‘Mexican Paradise’ sin imaginar que le iba a costar una semana de encierro en un centro de detención, además de una fianza de $5.000 y $10.000 en pagos de abogados.

Esto luego de que un grupo de oficiales de la policía, seguidos de un grupo de oficiales de ICE entraron al restaurante y comenzaron a pedir ‘papeles’, más solo a quienes tenían apariencia latina. 

Aunque él tenía una visa y estaba casado con una ciudadana estadounidense, los oficiales le dijeron “sorry wrong place, wrong time” y se lo llevaron detenido. 

Por su parte, Gerardo Vega, propietario del restaurante México Lindo, sufrió un atraco por parte de la policía que afectó su negocio desde entonces. 

“La policía entró a mi negocio sin ningún permiso o papel que autorizaran a entrar”, dijo Vega. 


Relató que las autoridades entraron al establecimiento a pedirle sus papeles tanto a empleados como a clientes. 

“Había mujeres y niños. Los niños lloraban y se abrazaban a sus padres aterrados. La policía les gritaba que se callaran o si no los iban a regresar a México”, dijo Vega. 

Desde ese entonces su negocio se vio afectado económicamente.

 “Antes la gente venía mucho a Norristown pero ahora todos los negocios están solos, además esta mala relación entre la policía y la comunidad crea violencia e inseguridad”, dijo Vega.

Jorge Medina (alias), quien fue detenido junto con su hermano en un retén de la policía y cuestionado sobre su estatus migratorio, dijo que perdió la confianza en la policía de Norristown, así como la ha perdido en su natal México, luego de que su hermano fuera liberado con un grillete electrónico pese a que no tenía récord criminal.

“En mi experiencia no hay seguridad en México pero tampoco en Norristown. Ves a un policía y te da miedo. Yo prefiero estar lejos de la policía en ves de tenerle confianza”, dijo Medina.


María Morales y su familia también tuvieron un encuentro con agentes de la policía y de ICE que jamás olvidarán. Esto meses después de verse involucrada en un accidente automovilístico en el que su auto fue impactado por otro y de que su esposo fuera a corte por eso.

“Ellos nos gritaban que nos calláramos y nos amenazaban que si no nos callábamos nos iban a llevar a todos”, recordó Morales de aquel día en que cuatro oficiales de ICE entraron a su casa violentamente y sin permiso, y se llevaron a su esposo Marco Antonio mientras su hija Melanie, de cuatro años de edad, fue testigo.  

“Melanie corrió al segundo piso para ver por la ventana cuando se llevaban a su papá y trataba de aventarse por la ventana”, dijo Morales.

Agregó que desde entonces Melanie ya no es la misma de antes y se despierta en las noches llorando. Tampoco puede ver a oficiales de la policía o de inmigración porque comienza a llorar y gritar aterrada. Y desde entonces acude a terapia.

Este incidente sugiere un intercambio de información entre agencias locales de seguridad pública y agentes de inmigración.

Otros pequeños que sufrieron una experiencia traumática fueron los hijos de Joanna Castañón, quienes se encontraban jugando en el porche de su casa cuando llegaron dos camionetas, dos patrullas y dos detectives. Se bajaron de sus autos con armas y comenzaron a apuntarle a la familia. 

“Dijeron que venían porque un vecino les había dicho que mi esposo vendía drogas pero eso es falso”, dijo Castañón.

Como los adultos no hablan inglés, las autoridades se dirigieron a Daniela, la hija de 13 años. 

“Le decían a mi hija que dijera la verdad, que dijera si éramos inmigrantes indocumentados. Mi hija estaba aterrada, llorando les dijo que sí y mi hijo de 9 años se desmayó”, dijo Castañón.

Su esposo fue detenido y llevado a corte y luego a un centro de detención en Filadelfia, le colocaron un grillete y está en proceso de deportación, 

Pero los estragos más notables han recaído en sus tres hijos que ahora están recibiendo terapia psicológica. 

“Mi hija mayor no habla, simplemente se guarda todo, mientras que el de 12 siempre habla de pistolas y metralletas y de cómo los policías nos apuntaban las armas. El más grave es mi hijo de 9 quien no puede ver un carro de la policía o a algún policía porque comienza a gritar y a llorar”, dijo Castañón.

“Nosotros podemos ser la mano de obra de este país, pero ellos son el futuro”, dijo uno de los miembros de la audiencia en referencia a los pequeños afectados.

A estas denuncias siguieron una serie de recomendaciones por parte de la organización Juntos.

“Para tener comunidades seguras y confiables cada miembro de la comunidad se le debe permitir vivir con dignidad, libertad, libre de miedo y de persecución”, dijo Almirón. “Cuando la relación entre la comunidad y la policía se rompe la falta de confianza crea comunidades inseguras que perpetúan violencia y odio”.

Fue así que demandaron un alto a los casos de discriminación, perfil racial, y verificación de estatus migratorio contra hispanos por parte del Departamento de Policía de Norristown; que se investiguen estos casos y se establezcan medidas disciplinarias cuando estos sucedan; que se desarrolle un proceso para denuncias y se abra una vía de comunicación con líderes de la comunidad para fomentar la confianza entre los dos grupos.


El jefe de la policía, Russell J. Bono, no respondió a la invitación de Juntos, pero el gerente de la municipalidad, David Forrest, a quien debe responder estuvo presente.

Él advirtió que por el momento, los casos recopilados por Juntos se tratan solo de alegaciones, por lo que se comprometió a investigarlos. 

“Creo que en general tenemos una buena relación con la comunidad latina y otras minorías, pero eso no significa que no van a haber problemas”, dijo Forrest. “Si hay algo que nosotros estamos haciendo mal, vamos a hacer correcciones, a disciplinar a nuestros oficiales, a cambiar nuestra política y a hacer lo que sea necesario”.

El funcionario recordó a la comunidad hispana que pueden hacer sus denuncias en español en el Departamento de Policía.


Pese a que el sitio web de la policía supone tener un enlace para denuncias ciudadanas, incluyendo uno en español, ni la organización Juntos ni AL DÍA pudieron encontrar dicho enlace.

Por su parte, Juntos ha previsto su propia línea de teléfono en español para documentar abusos de policías en Norristown, en el teléfono 484-483-5359. 

La concejal Linda Christian del Distrito Tres de Norristown, agregó que quienes no se sientan cómodos haciendo su denuncia con la policía, pueden hacerlo a cualquiera de los miembros del Concejo o a la administración de la ciudad.

Ismael Arcelay, de la Comisión de Relaciones Humanas de Pensilvania — agencia de derechos civiles del estado— expresó su preocupación por los testimonios presentados por Juntos y dijo que él mismo, como hispano, podría ser víctima de perfil racial.


“Los fines de semana y cuando salgo del trabajo, me veo como él”, dijo Arcelay, señalando a uno de los hombres que dio testimonio al abuso que sufrió. “En este país tenemos el derecho de vivir, de trabajar, de viajar, de jugar, y de estar en un restaurante sin temor de ser perfilados y sin que nadie nos pida nuestros papeles”.

Recordó que pese a que la Comisión de Relaciones Humanas de Pensilvania no trabaja con ICE, ni tiene autoridad en asuntos de inmigración, cuando se cruzan la delgada línea del perfil racial es ahí cuando intervienen y trabajan con el Departamento de Justicia y el FBI para asegurarse de que el Departamento de Policía no vaya más allá de su autoridad.

Con la intervención de Juntos se ha abierto una vía de comunicación entre la comunidad hispana y las agencias de seguridad pública de Norristown. Solo el tiempo dirá si la población hispana que ya forma una gran parte de la población de la ciudad, podrá sentirse segura en casa.

 

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1 Comentarios
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Escrito por lynae bradshaw , septiembre 23, 2012
It sad how hateful they could be their destryoing innocent families that all they want is to work hard and provide for their kids, i just pray that they stop and think about how much pain their causing.
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