Por los menos 40 cuadros vende a diario Adán Llaguno, cada uno por un precio de $10.
Ni siquiera habla inglés, pero es capaz de reunir grupos de gente en un santiamén. Hay de todo entre la gente que se detiene a verlo, desde vagabundos hasta abogados, todos lucen sorprendidos y casi hipnotizados con la aerografía del mexicano Adán Llaguno, de 24 años y quien aprendió de su primo a hacer este tipo de arte en Puebla, México.
Y es que con aerosoles, una esponja, papel, una espátula y un encendedor, este joven que emigró de México a Estados Unidos hace un año es capaz de hacer coloridas obras de arte en menos de 10 minutos y por un precio de $10.
La aerografía es la técnica de pintar con aerosol y mucha gente no sabe que se inventó en México en los ochenta por el artista “Sadot” Rubén Fernández, conocido como el padre de l a pintura en aerosol.
Muchos seguidores y practicantes del arte urbano lo utilizaron como grafiti; sin embargo otros como Llaguno lo utilizan para crear cuadros decorativos.
Con el aerosol crea capas de pintara y en minutos crea dibujos que después sella con un toque de fuego que impresiona a más de uno.
“Me gustaría pintar en muchos lugares diferentes y ser reconocido”, dijo Llaguno quien llegó a este país a ver si podría con su arte ganarse la vida. Pero mientras tanto trabaja en la cosecha de hongos en Avondale (PA) y en sus días libres se instala en plazas concurridas, saca su material y se pone un cojín en las rodillas para comenzar a trabajar.
En una tabla coloca una hoja de papel y con tapas y pintura de aerosol hace coloridos paisajes, naves espaciales y corazones con nombres de los enamorados.
“Ahora porque dejé de practicar y tardo alrededor de 5 a 10 minutos para terminar un cuadro, pero debería de ser menos”, dijo Llaguno, quien vende aproximadamente 40 cuadros al día.
El artista asegura que en México este tipo de trabajo es muy común y que aquí no ha visto a nadie más hacerlo.
“Era difícil pintar en México porque ya esta muy choteado (muy repetido), ya hay muchos que hacen este trabajo en el Zócalo (plaza de Ciudad de México) o en diferentes plazas, por eso a mí me gustaría seguir aprendiendo y dibujar a la gente con lápiz”, dijo el mexicano.
“Creo que él debe cobrar más, hace un trabajo tan detallado que $10 no me parecen suficientes”, dijo Tili Ayala, una mujer que saliendo de trabajar se ha detenido a observar a Llaguno pintar.
“Tal vez $10 es poco pero yo se que la economía está mala y si yo veo que los cuadros no se están vendiendo tengo que bajar el precio”, dijo Llaguno. “Pero nunca regalando mi trabajo porque sería menospreciarlo. Como en México que muchos artistas dan sus cuadros muy baratos y eso nos afecta a los demás artistas”, agregó.
Lo más difícil para Llaguno ha sido el idioma, ya que la mayoría de las personas que se acercan a verlo, le piden ciertos cuadros, le preguntan sobre la técnica o simplemente lo felicitan y él no entiende. Uno de ellos se acercó y al tratar de hablar con él sin éxito, le dijo en español, “Dios te bendiga y no te preocupes que para el arte no se necesitan idiomas”.
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