Latino News and Opinion

Pedro Ramos: ‘Es tiempo de dejar de echarle la culpa a la pobreza y a los niños’
Por Arturo Varela y Ana Gamboa   
05:18 | 07/13/12
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El presidente de la Comisión de Reforma Escolar (SRC) de Filadelfia, Pedro Ramos, habló en exclusiva con AL DÍA sobre el estado de la educación en la ciudad.


Durante su niñez en el norte de Filadelfia, en la casa de Pedro Ramos, no había nada más importante que la educación. Su incursión en el sistema educativo de Filadelfia comenzó en 1995 cuando el entonces alcalde de la ciudad, Ed Rendell, lo nombró como miembro de la Junta de Educación de Filadelfia. 

Hoy este puertorriqueño, que llegó a ser el primer administrador latino de la ciudad, es miembro de la firma de abogados Trujillo Rodriguez & Richards.

Tras diez años de renunciar a su posición como presidente de la Junta de Educación, en 2011 regresó como presidente de la Comisión de Reforma Escolar (SRC) durante una de las peores crisis en el Distrito Escolar de Filadelfia.

En entrevista exclusiva habló con AL DÍA sobre los grandes retos que la SRC ha enfrentado en los últimos ocho meses y qué plan de acción podría estabilizar la educación pública en Filadelfia

¿Cuál es la función de la SRC?

En Filadelfia, la Comisión de Reforma Escolar sirve como cuerpo de gobierno, supervisión y creación de política. Además, debido a la continúa crisis financiera, ha tomado la responsabilidad adicional de servir como junta de control financiero. Cuenta con cinco miembros, tres de ellos asignados por el gobernador con aprobación del senado estatal y dos por el alcalde. 

¿Qué nos puede decir de su función como presidente de la SRC y de la forma en que esta opera?

Antes teníamos dos juntas al mes y cada una era esencialmente del mismo tipo, y se trataban de política educacional, pero también de las funciones organizacionales, administrativas y empresariales del distrito escolar. Cuando yo me convertí en presidente, el pasado 16 de noviembre, cambiamos esa estructura, así que ahora tenemos una junta de negocios y otra junta dedicada exclusivamente a asuntos de política. Por ejemplo, hace unos dos meses tuvimos una junta que estuvo dedicada casi exclusivamente a los servicios para estudiantes de inglés como segundo idioma. Tomamos asuntos como esos, que son significativos para la comunidad, y los tratamos en un foro comunitario.

De acuerdo a los números del Distrito Escolar, las calificaciones en lectura subieron del 40,6 en el 2007 al 51,6 en el 2011, y en matemáticas del 44,9 al 57,8. Pese a la mejoría, las calificaciones siguen siendo vergonzosas para la ciudad. ¿Cómo es que la educación pública en Filadelfia llegó a este punto? ¿Qué nos puede decir del estado de la educación pública en la ciudad?

En Filadelfia, en particular, hay una convergencia de diferentes factores. Cuando se trata de la educación pública, hay que empezar con altas expectativas y estándares, apoyo apropiado, evaluar la situación y responsabilizar a la gente. En cada uno de esos factores la ciudad, el distrito y la comunidad hemos sido inconsistentes. Las expectativas reflejan qué tan ambiciosos somos como comunidad, y creo que han mejorado bastante en comparación a como las cosas estaban hace 10 o 15 años. En ese entonces la gente pensaba que tomaba mucho tiempo mejorar una escuela y creo que ahora hemos visto suficientes ejemplos de escuelas que han sido capaces de mejorar en poco tiempo. 

Y algunas de ellas están en la comunidad latina...

Stetson es una escuela que había estado batallando por décadas con la seguridad. Los padres tenían miedo de enviar a sus hijos ahí y algunos estudiantes tenían miedo de ir. Como parte de una iniciativa del distrito escolar, conocido como “Escuelas Renacimiento”, para mejorar las escuelas de bajo rendimiento, permitimos a Aspira tomar la responsabilidad de administrar esta escuela con la que el distrito había fallado por décadas. Mantuvieron a los mismos niños, la pobreza, la ubicación... lo que cambió fue el liderazgo. En cuestión de dos años, el ambiente de la escuela dejó de ser un problema, y los estudiantes comenzaron a aprender como si estuvieran en un ‘magnet school’. He hablado con muchos de los niños que estuvieron ahí cuando la escuela cambió y ellos mismos reflexionan sobre la diferencia. Dicen que ahora les importan a la gente, que reciben apoyo, que son sometidos a estándares altos, y viven de acuerdo a lo que la gente espera de ellos, de acuerdo a la cultura en la escuela.

¿Qué nos puede decir del índice de deserción escolar entre hombres jóvenes latinos que es alarmante?

El distrito escolar está graduando a cuatro de cada 10 hombres jóvenes latinos que entran a high school, en comparación con seis de cada 10 a nivel general. Si el distrito escolar fuera un hospital y solo seis personas que entran salen vivos, todos estaríamos gritando.

¿Cuál es el problema de raíz?

Es tiempo de dejar de echarle la culpa a la pobreza y a los niños, y de enfocarnos en que los adultos estén preparados para apoyar a los niños de una forma que podamos continuar haciéndolo. Pero eso es difícil porque tenemos un sistema quebrado para financiar nuestras escuelas, y conforme las inscripciones crecen, los fondos no hacen lo mismo. A diferencia de otros distritos escolares, el de Filadelfia depende en gran parte del estado, diría que de ahí recibe un 50 por ciento de los fondos, mientras que el 30 por ciento proviene de la ciudad y el resto del gobierno federal. El sistema del estado para otorgar dinero a la ciudad es impredecible, la ciudad es impredecible, así que eso hace todo impredecible y difícil de manejar. Ningún sistema se basa en las necesidades de los niños, ni el del estado ni el de la ciudad. El alcalde trató de arreglar el sistema de la ciudad, pero el concejo de la ciudad no pensó que la ciudad estaba lista. Las escuelas de la ciudad dependen de dinero de la ciudad a través de los impuestos de propiedad que no han sido revaluados. El hecho de que ese sistema está quebrado significa que la forma en que financiamos nuestras escuelas está quebrado.

¿Qué estrategias de solución se han desarrollado?

Conforme tenemos que tomar decisiones, estamos viendo cuáles son las oportunidades para mejorar el número de asientos en nuestras mejores escuelas y para hacerlas mejorar rápidamente, o si vamos a dejar que alguien más haga un trabajo mejor. El objetivo es reducir cada año unos 5.000 asientos de bajo rendimiento y aumentar los de alto rendimiento. Lo que estamos tratando de hacer es ver cada escuela y pensar qué podemos hacer para darle un mejor apoyo a cada una de ellas, y enfocarnos menos en el distrito escolar, para verlo como un sistema de escuelas que está ahí para proveer apoyo a cada escuela en la ciudad. En este momento estamos gastando unos 33 millones de dólares al año en unos 70.000 asientos vacíos en el distrito escolar, y ese es dinero que podría ir a los niños. La población de las escuelas charter ahora es de unos 50.000 estudiantes, pero seguimos teniendo la misma infraestructura de antes que existieran estas escuelas.

¿Qué nos puede decir del aumento propuesto de asientos en escuelas charter?

El plan financiero proyectaba que bajo las proyecciones de crecimiento, aumentaríamos las inscripciones en escuelas charter del 25 al 40 por ciento. Esa fue una decisión que nació desde una perspectiva financiera del presupuesto. No sé si este es un buen objetivo o no, pero sé que el 40 por ciento fue una proyección financiera de dónde estaríamos en términos de crecimiento. Lo que hemos dicho para el crecimiento tanto en las escuelas charter como en las escuela públicas tradicionales, es que debería estar basado en el rendimiento. Vamos a hacer lo que podamos para mejorarlas y si la mejor opción para hacer esto es que Aspira o alguien como ellos venga a hacerlo, y si eso resulta en un mejor desenlace para los niños, entonces eso es lo que hay que hacer. 

¿Cómo piensan garantizar que esos nuevos asientos sean dirigidos también a áreas marginadas?

Estamos viendo un número de factores. Nuestra responsabilidad es hacerlo de una manera que sea fiscalmente sostenible, y que podamos repetir. Cuando revisamos las escuelas charter que quieren expandir su número de asientos, vemos la calidad en términos de rendimiento académico, si las escuelas en ese área están llenas o no. En la comunidad latina, como en el norte, muchas de las escuelas están sobrepobladas. En otras partes de la ciudad están vacías. También vemos la calidad de los servicios de educación especial y de las clases de inglés como segundo idioma, si hay ciertos programas que se proveen en una parte de la ciudad, pero no en otras. 

¿Qué significa para Filadelfia tener a un latino como presidente de la SRC, y qué significa para la creciente comunidad hispana?

Para el distrito escolar significa que hay por lo menos un poco de ojos y oídos que están un poco más a tono con las necesidades especificas que enfrentan los estudiantes latinos, los estudiantes con necesidades especiales, los estudiantes de inglés como segundo idioma, los de bajos recursos y los de primera generación. Para mi, el servicio público es un privilegio. Soy un voluntario, un funcionario público y ese es un privilegio que conlleva mucha responsabilidad. Una de las comunidades más marginadas en Filadelfia, es la comunidad latina. Las consecuencias de que un niño no pueda leer para el tercer grado, no esté al tanto del álgebra en octavo grado, o no termine el noveno grado, en cada uno de esos puntos, perdemos y empezamos a quedarnos atrás como comunidad. 

¿Cuáles son las áreas de cuidado en las escuelas charter respecto a la comunidad hispana?

Las clases de inglés como segundo idioma son un área de disparidad. Hay unas escuelas charter que han dicho que es parte de su misión y han hecho buen trabajo. Es un área en la que creo que el sector de la secuelas charter deber ser más agresivo dirigiéndose a estas necesidades, porque si no lo hacen, se irán cuesta abajo. Si no aprenden que como un sector en crecimiento, tienen que tomar mayor responsabilidad por un sector de la población que está creciendo, y si no prestan atención a esas necesidades del público, van a fallar de la misma forma que el distrito escolar ha fallado por no prestar suficiente atención a lo que los estudiantes y los padres dicen sobre la seguridad y otros asuntos de equidad a los que no prestan atención.

¿Que nos puede decir del superintendente electo?

El doctor William Heit fue uno de los nombres que saltó como uno de los mejores educadores del país. Lidió con muchos retos similares a los que Filadelfia enfrenta ahora. Tuvo tres años para recortar 100 millones de dólares de su presupuesto en el condado Prince George, que tiene unos 135.000 estudiantes —Filadelfia tiene 150.000 en escuelas públicas tradicionales y otros 50.000 en escuelas charter. Su distrito representaba un condado, así que tenía que lidiar con varios alcaldes, una junta escolar y mucha complejidad para manejar ese distrito durante tiempos difíciles, y lo hizo bien. 

 

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