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La Milagrosa: Sin un milagro cerrará sus puertas
Por Ana Gamboa / Redacción AL DÍA   
14:46 | 10/04/12
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Entrada de la capilla de Nuestra Señora de la Medalla Milagros, localizada en el 1903 de la calle Spring Garden.

Fue un domingo el día en que varios hispanos católicos perdieron la fe durante un instante. La mañana del 23 de septiembre de 40 a 60 personas se congregaron como cada siete días en punto de las 9:30 a.m. para recibir el sermón por parte del padre Charles Kennedy. 

Casi al final de la misa apareció monseñor Arthur Rodgers, rector de la catedral basílica de San Pedro y San Pablo, quien daría una noticia que dejó sin aliento a los feligreses y causó las lagrimas en más de uno.

El mensaje era lo que días después saldría a la luz pública, que la capilla de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, el templo por excelencia de la comunidad hispana en Filadelfia mejor conocida como La Milagrosa, sería vendida después de haber prestado servicios durante un siglo.

En cosa de segundos el peor temor provocado por solo rumores se convertía en una cruda realidad para la comunidad latina católica de la región.

“En ese momento no supe ni que decir, todos los presentes estabamos en completo desacuerdo, pero el monseñor dijo que ya era un hecho. La pregunta que planteó fue más bien ¿qué hacemos ahora?” dijo Miguel Ortíz, miembro activo del comité parroquial. 

El cuadro fue un tanto irónico, tan solo nueve meses atrás durante una entrevista que AL DÍA realizó con el arzobispo de Filadelfia, Charles Chaput, y otros miembros de la Arquidiócesis de Filadelfia se habló del futuro de la capilla en terminos de celebración y regocijo por haber cumplido 100 años desde su fundación.

“La Milagrosa es la iglesia madre de la comunidad hispana, este año nos vamos a enfocar en celebrar su aniversario”, declaró en ese entonces el padre Bruce Lewandowski, vicario para asuntos culturales de la arquidiócesis.

Esta semana, el mismo padre Lewandowski habló sobre la venta de la capilla como una decisión final. El mayor conflicto: La arquidiócesis no es dueña de la propiedad y no tiene los fondos para comprarla. 

Según la oficina de comunicaciones de la arquidiócesis, aun no hay un precio oficial por la propiedad. 

“Realmente la arquidiócesis no está en una situación económica como para comprar la propiedad, estamos en una etapa muy difícil y como se ha declarado antes, no será posible comprar o pagar por la capilla”, dijo el padre.


El pasado 26 de abril se llevó a cabo una misa especial liderada por el arzobispo de Filadelfia, Charles Chaput, en conmemoración de la fundación de la capilla.

Entre la resignación y la fe

“Cuando recibimos la noticia, monseñor Rodgers dio la información como algo definitivo, eso es lo que más inquietó a la comunidad. Ahí mismo los asistentes levantaron su voz y dijeron que el cierre de la capilla solo se estaba tomando en cuenta desde un punto de vista finaciero”, dijo Ortíz.

Originario de México, Ortíz ha sido feligres de La Milagrosa desde 1993. A pesar de haber crecido en el nucleo de una familia católica, no fue hasta que llegó a Filadelfia que comenzó a ser un miembro activo de la Iglesia y encontró un espacio espiritual  para desarrollarse.

Para el feligrés, la iglesia juega un papel importante en el establecimiento de los recién llegados. “La comunidad hispana en la ciudad y a través de EE.UU. día a día lucha nada más para establecerse. Nuestra vida como latinos, como inmigrantes, no es fácil y la comunidad católica está concentrada en un gran porcentaje por todos ellos”.

Precisamente esto fue lo que hace un siglo daría como resultado la fundación de La Milagrosa sobre el margen norte de la calle Spring Garden, entre las calles 19 y 20.

En aquella época e igual que hoy en día, Filadelfia disfrutaba de una rica variedad de residentes provenientes de Latinoamérica que se distribuían en distintos enclaves de la ciudad.

Fueron los mismos católicos hispanos de la ciudad los que, ante la falta de padres de habla hispana, presentaron una solicitud de una parroquia propia al arzobispo de aquel entonces, Patrick J. Ryan.

Ahora un grupo de católicos hispanos son los que buscarán a toda costa evitar el cierre de la capilla.  “Esta situación es una bomba en la comunidad latina, la capilla representa el principio histórico de esa comunidad hispana en Filadelfia y lo estamos olvidando”, dijo Ortíz.

La bomba a la que Ortíz se refirió explotó cuando la arquidiócesis informó a través de un comunicado el 28 de septiembre que sacerdotes de la Congregación de la Misión, con sede en Barcelona, España, desean vender la capilla, con el fin de apoyar a sus sacerdotes y hermanos religiosos jubilados en el país ibérico.

También aseguró que la Oficina para Católicos Hispanos, se reunirá con miembros de la comunidad latina para determinar cuál es el plan de acción que mejor servirá sus necesidades pastorales de aquí en adelante. 


Miles de latinos han sido parte de la capilla a través de su historia, varias generaciones han profesado su fe católica por medio de La Milagrosa.

“Aquel domingo que se nos informó sobre la venta de la capilla, monseñor Rodgers se mostró preocupado pero también dejó muy en claro que la estructura del edificio no les pertence.  También nos pidió que presentaramos cualquier preocupación o pregunta que tuvieramos”, dijo Humberto Méndez, miembro activo de la iglesia que ha sido feligres de la milagrosa prácticamente toda su vida.

Según Méndez, cuya familia llegó a la ciudad en la década de los cincuenta, desde hace casi un año fue que el monseñor Rodgers habló con el concejo de la parroquia y avisó que la arquidiócesis estaba llevando a cabo negociaciones con los padres vicentinos en España.

“Recuerdo que el monseñor mencionó que en algún momento buscaron adquirir la propiedad, no es como que no lo intentaron, pero desafortunadamente se encuentran en quiebra”, dijo Méndez.

A pesar de que hasta hace poco en todo momento la arquidiócesis había negado completamente el cierre de la capilla, en lo que siempre ha sido clara es en la crisis financiera por la que atraviesa.

Durante un discurso en junio pasado, el arzobispo Chaput declaró que dos tercios de las parroquias atraviesan un déficit financiero y que “unas 100 de ellas se encuentran en crisis”.

En los últimos meses varias parroquias han cerrado sus puertas entre ellas la parroquia de Ascensión, debido a la disminución de asistencia y al deteriodo de las instalaciones, según informó la arquidiócesis mediante un comunicado.

Como parte de una iniciativa para reorganizar la distribución y servicios de sus parroquias, la arquidiócesis dividió sus 257 parroquias en 44 áreas de planeación pastoral (PPA por su siglas en inglés). 

Desde enero del 2011 se evalúan aspectos como la población católica, el número de parroquias en un mismo vecindario, la reducción de la actividad sacramental, el balance financiero de las parroquias y la disponibilidad de sacerdotes.

En el caso de la milagrosa, un promedio de 40 a 50 personas asisten a las misas dominicales. De acuerdo con un reporte financiero proveído a AL DÍA en enero pasado por algunos feligreses, los costos de funcionamiento de la milagrosa, entre julio de 2010 y mayo de 2011, ascendieron a $46.488. A las arcas de la capilla ingresaron en el mismo período $21.388. El déficit de $25.100 se convertía así en un hueco difícil de tapar.


Durante un siglo de servicios, la capilla se ha encargado de celebrar bautizos, primeras comuniones, matrimonios y hasta misas públicas en la calle.

A la espera de un milagro

“Cuando supe de esta noticia me sentí muy decepcionado. Para mi ha sido un proceso de cuatro años. He tenido un desgaste emocional en todos los sentidos, menos en mi fe, que es la que ha aumentado”, dijo Ortíz quien ahora forma parte de un grupo recién formado para tratar de luchar por la capilla.

Y es que pareciera que Ortíz comprende el tipo de valor que se guarda por dentro de las paredes de la capilla, uno que vas más allá de la crisis financiera y la falta de asistencia.

Es el valor que la capilla ha ofrecido a cada bautizo, primera comunión o matrimonio que  ha celebrado a través de los años, momentos que han marcado la historia de la familias hispanas de Filadelfia.

“Yo me críe en el barrio de la capilla, me casé ahí en 1976 y después bauticé a mis dos hijas. Si la milagrosa cierra sus puertas será algo muy triste, después de haber servido a la comunidad tanto tiempo, especialmente creo que afectará a las personas de edad adulta que asisten a la misa dominical, no todas las iglesias dan la misa en español”, dijo la residente católica Ana Fontanez. 

El siguiente paso del comité será reunirse con miembros de la arquidiócesis para analizar de qué manera se puede evitar el cierre.

“No nada más los latinos vamos a perder, la comunidad religiosa en general va a perder porque la reacción de la gente puede ser de apatía y de rechazo”, dijo Ortíz, quien aboga porque la comunidad latina católica se mantenga unida.

Por su parte, el padre Lewandowski  dijo que aun no hay fecha oficial sobre el cierre. “Apenas se está iniciando el proceso. Para mi lo más importante es recordar que en la arquidiócesis estamos sirviendo a la comunidad hispana católica, y tenemos 38 parroquias donde estamos ejerciendo una labor pastoral”.

 Agregó que continuarán sirviendo y extendiendo la mano a la comunidad hispana, para seguir con la misma misión. “Ya tenemos 100 años trabajando con la comunidad y no vamos a dejar el apostolado ahora, vamos a hacer todo lo posible para mantener la unidad en la comunidad”.

En el comunicado de prensa la arquidiócesis declaró que está muy consciente de la histórica naturaleza de la capilla y el cuidado pastoral único que ofrece a la comunidad católica hispana. También agregó que la catedral le dará la bienvenida a la comunidad de La Milagrosa con los brazos abiertos y está preparada para celebrar una misa en español cada semana.

Por lo pronto las misas continuarán en La Milagrosa en su horario normal.

“Los hispanos católicos son una parte vital de la Iglesia en la región de Filadelfia. Es triste escuchar que la Congregación de la Misión tendrá que vender La Milagrosa, que debido a nuestros retos financieros no podemos permitirnos el lujo de comprar”, dijo el arzobispo Chaput.

 “Pero estamos comprometidos a proveer cuidado pastoral continuo a la comunidad hispana y aumentar ese cuidado en el futuro. Nuestra Basílica Catedral de San Pedro y San Pablo es el corazón de la Iglesia arquidiocesana. Sus puertas están completamente abiertas a los católicos hispanos y serán recibido con entusiasmo” agregó el arzobispo.

Se espera que el próximo domingo 7 de octubre ocurra la primera reunión entre el grupo de feligreses y la arquidiócesis en la capilla de La Milagrosa.

 

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