Latino News and Opinion

Un caso entre millones en impunidad
Por Ana Gamboa / Redacci贸n AL D脥A   
12:51 | 07/19/12
-


En 2009 decenas de cruces blancas fueron pintadas en las principales calles de la Ciudad de Guatemala para exigir justicia por los asesinatos que ocurren a diario en la actualidad.

El pasado 12 de marzo lleg贸 un respiro de justicia para cientos de familiares de v铆ctimas en Guatemala cuando se anunci贸 que el exmilitar Pedro Pimentel fue condenado a 6.060 a帽os de prisi贸n por la masacre de 201 campesinos en la parcela de 鈥楲as Dos Erres鈥 hace casi 30 a帽os.

Pimentel fue el 煤ltimo de los exmilitares juzgados por esta masacre, y fue as铆 como se uni贸 a Daniel Mart铆nez, Manuel Pop, Reyes Collin y Carlos Car铆as, quienes en agosto del 2011 recibieron la misma sentencia por este crimen. 

La investigaci贸n de este caso no fue nada sencilla y se remonta a 1994, cuando la Asociaci贸n de Familiares de Detenidos-Desaparecidos de Guatemala (FAMDEGUA) solicit贸 la exhumaci贸n de los cuerpos de v铆ctimas asesinadas durante esta masacre, uno de los hechos m谩s sangrientos y recordados de la guerra civil en el pa铆s centroamericano.

Este hecho sanguinario hab铆a ocurrido doce a帽os atr谩s, cuando el 6, 7 y 8 de diciembre de 1982, un grupo de soldados de la 茅lite, mejor conocidos como kaibiles, ingresaron en la aldea de 鈥楲as Dos Erres鈥 en busca de armas, ya que la inteligencia militar consideraba a esta comunidad 鈥榮impatizante鈥 de la guerrilla.

Seg煤n el reporte 鈥楪uatemala: Memoria del silencio鈥, producido por la Comisi贸n para el Esclarecimiento Hist贸rico (CEH), un total de 58 kaibiles comenzaron a vendar, estrangular y matar a martillazos a los aldeanos, hombres, mujeres y ni帽os, incluso a reci茅n nacidos. A las mujeres las violaban antes de matarlas.

Los cad谩veres eran lanzados a un pozo de 15 metros de profundidad. 

De acuerdo a las declaraciones de un exkaibil que particip贸 en la masacre recogidas por el Ministerio P煤blico: 鈥淐uando el pozo estaba casi lleno, algunas personas a煤n segu铆an vivas y se levantaban tratando de salir pero no pod铆an. Ped铆an auxilio y mentaban a Dios. Despu茅s, cuando lo estaban tapando, todav铆a se escuchaban quejas y llantos de las v铆ctimas鈥.

La masacre de 鈥楲as Dos Erres鈥 fue una de 626 ocurridas durante la 茅poca m谩s sangrienta en Guatemala, entre 1979 y 1985, cuando el nivel de violencia aument贸 hasta alcanzar niveles inimaginables. Los gobiernos de los generales Romeo Lucas Garc铆a y Efra铆n R铆os Montt concentraron sus esfuerzos en aniquilar al enemigo interno, limit谩ndose no s贸lo a combatir a la guerrilla sino atacando sistem谩ticamente al movimiento social y a la poblaci贸n en las 谩reas de fuerte presencia guerrillera, principalmente poblaci贸n maya.

El balance de las cifras, seg煤n la Organizaci贸n de las Naciones Unidas (ONU), es de 200.000 v铆ctimas entre desaparecidos y muertos, siendo el 93 por ciento de ellas causadas por el estado.

Tom贸 casi 30 a帽os para que la justicia de Guatemala anunciara en enero de este a帽o que procesar铆an por delitos de genocidio y cr铆menes de guerra al depuesto dictador R铆os Montt. 

Seg煤n evidencias presentadas por la Fiscal铆a, la fuerza armada, atendi贸 las ordenes del alto mando militar y protagoniz贸, al menos, once matanzas en las que fueron ejecutados 1.171 ind铆genas, adem谩s de m谩s de un millar de violaciones sexuales de mujeres menores de edad.

鈥淓stos casos que son at铆picos definitivamente hay que celebrarlos de alguna manera porque son peque帽os logros, pero la verdad el sentimiento general de la poblaci贸n en Guatemala es decepci贸n por lo poco que el gobierno ha hecho ante la posibilidad de hacer mucho m谩s, porque cuentan con mucha informaci贸n y evidencia irrefutable, existe una falta del compromiso pol铆tico por proceder y ejercitar la justicia en miles de casos en los que el gobierno aun no toma cartas en el asunto鈥, dijo el guatemalteco Manuel Portillo, quien huy贸 del conflicto armado en 1982 y desde entonces ha luchado por denunciar la violaci贸n de derechos humanos y la impunidad en su pa铆s.

Y es que despu茅s de haber tomado casi tres d茅cadas para sentar al dictador golpista en el banquillo de los acusados y tras a帽os de haber gozado de inmunidad como parlamentario, la Sala Cuarta de la Corte de Apelaciones interrumpi贸 de forma temporal el juicio por genocidio y delitos de lesa humanidad iniciado contra R铆os Montt el pasado 21 de mayo.

鈥淢ucho de lo poco que se ha hecho ha sido en respuesta a presiones internacionales. Yo mismo he sido uno de los litigantes contra cuatro generales conocidos durante la ola de violencia m谩s grande. Pero la gran mayor铆a hemos sentido un gran dolor por la falta de compromiso de varios gobiernos guatemaltecos por investigar la verdad y castigar a los responsables鈥, dijo Portillo.

Para el guatemalteco, existe una cultura de miedo que se ha desarrollado hist贸ricamente en su pa铆s. 鈥淰iene desde los a帽os de colonizaci贸n, las instituciones de gobierno y las que tienen m谩s influencia en la vida de las personas siempre han sido controladas por poblaci贸n no maya, a trav茅s de siglos ha habido una violencia continua contra los ind铆genas y los m谩s vulnerables鈥.



Manuel Portillo naci贸 en la Ciudad de Guatemala y su familia fue v铆ctima de un secuestro masivo por parte del ejercito militar.

El escape de una guerra de terror

Portillo lleg贸 a la ciudad de Filadelfia hace 19 a帽os despu茅s de haber recorrido un largo viaje en busca de una mejor vida, tras haber vivido los horrores de la opresi贸n perpetrada por el ejercito militar en su natal ciudad de Guatemala. 

El conflicto armado obligo a toda su familia inmediata a abandonar el pa铆s y arriesgar su vida con tal de luchar por su libertad y derechos.

 鈥淰engo de una familia pobre del ambiente urbano de la capital del pa铆s. La pobreza all谩 se vive con gran humildad y no se tiene la misma actitud ante ella que se tiene en EE.UU. La vida era dura pero nunca perdimos la sonrisa. Pero el sufrimiento causado por el conflicto armado era otra cosa, estamos hablando de un sufrimiento a causa de violencia extrema鈥, explic贸 Portillo.

Fue en 1978, cuando ten铆a 17 a帽os, que comenz贸 a tomar conciencia sobre la situaci贸n pol铆tica que atravesaba Guatemala. Primero comenzaron rumores sobre cuerpos que aparec铆an y despu茅s se enteraba por medio de vecinos de muertes de mucha gente, aunque al inicio no se sab铆a qui茅n comet铆a los asesinatos. 

鈥淣osotros empezamos a escuchar sobre la violencia y la guerra cuando en 1979 hubo un golpe de estado y entr贸 en el poder el r茅gimen de Lucas Garc铆a. Entonces empezamos a vivir un ambiente de mucho miedo y de mucha inseguridad hasta que esto se convirti贸 en la norma, en ese tiempo se viv铆a un verdadero terror por lo que pod铆a pasar cada d铆a鈥, dijo el guatemalteco.

La situaci贸n de peligro se fue intensificando al punto de afectar a su familia directamente ya que varios miembros de ella apoyaban la oposici贸n contra el gobierno. Seg煤n 茅l, esto llev贸 al ejercito militar a llevar a cabo una serie de acciones que al final result贸 en el secuestro masivo de varios miembros de su familia, incluyendo a su padre y a la esposa de este, una hermana, dos sobrinas y a su novia de aquel tiempo.

鈥淎l final terminamos sufriendo en carne propia lo que al principio solo escuch谩bamos de boca en boca. Esa situaci贸n de violencia directa en nuestra contra hizo que los que aun no hab铆amos sido asesinados tuvi茅ramos que salir del pa铆s. El ejercito nos conoc铆a muy bien, ten铆an fotograf铆as nuestras y mucha informaci贸n. Ni siquiera pod铆amos andar en las calles porque tem铆amos que un ret茅n militar nos detuviera, lo cual era una sentencia de muerte鈥, dijo Portillo.

En 1982 huy贸 a la frontera con M茅xico despu茅s de haber permanecido oculto por mucho tiempo en casa de conocidos y amigos. Como no se pod铆a huir por v铆a aerea, utiliz贸 las carreteras. 鈥淢i salida del pa铆s fue muy peligrosa, tuvimos que hacer todo un montaje para evadir retenes lo cual signific贸 que un equipo de amigos controlara las carreteras y revisaran si hab铆a militares en la zona鈥.

Su salida del pa铆s fue una aventura dolorosa e incierta y fue solo el comienzo de su lucha por esclarecer y obtener respuestas por parte de las autoridades. Desde entonces se ha involucrado con varias organizaciones que protegen los derechos humanos y que se dedican a colaborar en los millones de casos de desaparecidos durante la guerra sucia.

Su hermana, quien ahora reside en Chicago, ha tenido la esperanza de encontrar a sus dos peque帽as hijas quienes fueron secuestradas de su propia casa en Guatemala.

鈥淣unca aparecieron, el caso se denunci贸 oficialmente e incluso fundamos una asociaci贸n llamada 鈥楧贸nde est谩n los ni帽os鈥, en Guatemala. Hace unos meses recibimos noticias de que se encontr贸 a una mujer que podr铆a ser una de mis sobrinas desaparecidas en el estado de M茅rida, en M茅xico. El caso est谩 en proceso de resolverse y no perdemos la esperanza de que en verdad la encontremos鈥, dijo Portillo.

Pero si la b煤squeda de sus sobrinas podr铆a formar parte de una novela de misterio, el reencuentro que Portillo tuvo con uno de sus hermanos es igual de impactante.

Hace cinco a帽os Portillo recibi贸 una llamada de su hermana durante la madrugada. 鈥淢e dijo 鈥樎erman est谩 vivo! Yo no lo pod铆a creer. Mi hermana me estaba avisando que el hermano que hab铆a dado por muerto durante diez a帽os me llamar铆a al d铆a siguiente鈥, dijo Portillo.

Seg煤n el guatemalteco todo el mundo pensaba que su hermano hab铆a sido asesinado  porque amigos de la familia aseguraron que hab铆an visto su cad谩ver. Portillo, lleno de desconfianza tuvo en todo momento dudas de que realmente este hombre fuese en verdad su hermano.

鈥淐uando lo tuve al tel茅fono le ped铆 que me contara cosas que nadie m谩s podr铆a saber. Despu茅s de escuchar m谩s de cinco historias de mi pasado supe que era 茅l. Mi hermano tambi茅n huy贸 a M茅xico pero nunca nos hab铆a encontrado, ha vivido por muchos a帽os en Ciudad Ju谩rez. Hace cinco a帽os que pude reencontrarme con mi hermano muerto鈥, dijo Portillo.


Distintas manifestaciones han exigido al gobierno de Guatemala investigar y castigar a los responsables de las distintas masacres ocurridas en la d茅cada de los ochenta.

La historia de millones que no se olvida

Han pasado 15 a帽os desde que se firmara en Guatemala el Acuerdo de Paz que pon铆a fin a m谩s de tres d茅cadas de enfrentamiento armado en Guatemala. Desde entonces han surgido miles de testimonios a la luz p煤blica que relatan historias de terror y abuso indiscriminado entre la poblaci贸n.

Aunque cada vez pasan m谩s a帽os desde el conflicto armado, las historias vividas  entre sus monta帽as y cordilleras parecen resurgir y tomar m谩s fuerza con los a帽os.

Parece que fuera ayer cuando el antiguo presidente estadounidense Ronald Reagan visitara a R铆os Montt en Guatemala y declarara que el general era un hombre dedicado a la democracia y lo llenara de cumplidos.

Es escalofriante ver im谩genes originales de R铆os Montt en el poder declarando su ideolog铆a y pensamientos sobre el significado de la guerra.

鈥淓n una guerra uno le tiene que imponer su voluntad al adversario. Nosotros hemos estado diciendo que Guatemala es maravillosa pero que necesitamos un cambio y este consiste en imponer su voluntad a otro鈥.

Hoy a pesar de los miles de casos pendientes, el gobierno guatemalteco se ha rehusado a admitir que alguna vez haya ocurrido alg煤n genocidio en ese pa铆s. En junio pasado Antonio Arenales, agente del Estado y secretario de Paz de Guatemala, declar贸 ante jueces de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH) que en su pa铆s nunca hubo genocidio y por lo tanto no debe tratarse de esa forma.

鈥淕uatemala no evade casos, ni niega las violaciones ocurridas durante el conflicto armado interno (1960-1996), ni las indemnizaciones a las v铆ctimas, pero en Guatemala nadie fue muerto por pertenecer a un grupo 茅tnico, racial o religioso鈥, declar贸 Arenales.

Tal y como dijo Portillo, en cuesti贸n de evidencia y casos 鈥 hay mucha tela de donde cortar y mucho trabajo por delante que hacer, si es que se quiere llegar a un punto en Guatemala con una verdadera cultura de paz. Tiene que estar basada en la verdad y no en pretender olvidar la historia鈥.

Por lo pronto, planea continuar con su misi贸n de involucramiento en las distintas investigaci贸n y en la b煤squeda por justicia.

鈥淧ara mi es un imposible no estar involucrado.No tiene que ver con un compromiso pol铆tico, tiene que ver m谩s con un asunto 茅tico de c贸mo uno se adhiere a la verdad, y para nosotros, esto es algo crucial y fundamental. No continuar involucrado es un tipo de contradicci贸n, yo simplemente no puedo olvidar y dejar ir鈥, concluy贸.

 

Hits: 1219
0 Comentarios
Su opini贸n es importante. Escr铆bala aqu铆.
This content has been locked. You can no longer post any comment.

busy
 

videos

pontealdia.com en facebookpontealdia.com en twitter