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¡Ojo con los temblores!
Por The New York Times   
14:35 | 12/23/09
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El temblor esencial es una enfermedad neural que se caracteriza por temblores incontrolables en las manos o el resto del cuerpo.

El temblor esencial es un desorden neurológico que provoca temblor incontrolable de una o más partes del cuerpo al realizarse movimientos voluntarios. Los síntomas desaparecen en posición de descanso.

En eso se diferencia de la enfermedad de Parkinson, donde el temblor en posición de descanso es un síntoma común que desaparece con el movimiento. Pero las personas que padecen temblor esencial tienen entre cuatro y cinco más probabilidades de desarrollar Parkinson que la gente que no lo padece, y ambas condiciones involucran cambios relacionados en el cerebro.

A pesar de que el temblor esencial en la mayoría de los casos afecta a gente de edad avanzada –después de los 65 años– puede ocurrir en cualquier edad, incluso en niños.

Desde mediados del Siglo XIX, el temblor esencial ha sido el diagnóstico de un desorden de temblor incontrolable –normalmente de manos, pero algunas veces de cabeza y otras partes del cuerpo o la voz– que no se debe a ninguna otra condición.

Millones de individuos sufren de vergüenza y humillación, aislamiento social y dificultad para conservar el empleo o realizar tareas cotidianas. Cuando no se puede beber un vaso de agua o comer sopa sin derramarla porque las manos tiemblan violentamente, es poco probable salir a cenar con otras personas.

A donde quiera que vayan, las personas que padecen temblor esencial probablemente estarán sujetas a las miradas de los demás y asumirán que tienen problemas de alcoholismo o drogadicción, dice Catherine Rice, directora ejecutiva de la Fundación Internacional de Temblor Esencial ubicada en Lenexa, Kansas.

Ahora, gracias a los dedicados esfuerzos de un puñado de investigadores, todo esto podría cambiar. Estudios recientes han comenzado a revelar los misterios del temblor esencial.

“Hasta hace muy poco -explica Elan Louis, neurólogo y epidemiólogo del Colegio de Médicos y Cirujanos de la Universidad de Columbia- se pensaba que el temblor esencial carecía de alguna patología conocida, de cambios cerebrales, lo que llevaba a un callejón sin salida médico”.

Pero durante los últimos cinco años, agrega Louis, descubrimientos en tres áreas (neural, genética y ambiental) “han cambiado nuestro entendimiento de esta enfermedad”.

El secreto está en el cerebro

El Dr. Louis y sus colegas han establecido un depósito cerebral centralizado que ha revelado anormalidades subyacentes en pacientes con temblor esencial. Los científicos obtienen información detallada clínica y sicológica de cada persona, y después de fallecer sus cerebros son enviados a Columbia, donde son analizados y comparados con cerebros de individuos normales.

De los 50 cerebros estudiados hasta el momento, señaló el Dr. Louis, “todos son degenerativos y tienen cambios patológicos muy claros, aunque hay varios tipos, sugiriendo que probablemente se trata de una familia de enfermedades”.

En un subtipo se encuentran en el cerebro cuerpos Lewy (que también ocurren en la enfermedad de Parkinson), pero en un área distinta a la del Parkinson.

En alrededor del 80 por ciento de los cerebros se presentan cambios degenerativos en el cerebelo, incluyendo la pérdida de células que producen un neurotransmisor inhibidor importante llamado GABA. Otros descubrimientos anormales incluyen un desacomodamiento de neurofilamentos, lo que podría interferir con la transmisión de células nerviosas.

Clínicamente, el temblor esencial es actualmente considerado como una enfermedad neurosiquiátrica que puede incluir inestabilidad, movimientos anormales de los ojos, problemas de coordinación y cambios cognitivos que algunas veces progresan a demencia.

Incluso ciertos tipos de personalidad tienden a estar sobrerrepresentados entre los pacientes de temblor esencial, afirmó el Dr. Louis. Muchos “están muy enfocados en los detalles, sumamente tensos y registran mayor puntuación en tratar de evitar el daño”, destacó.

Se ha encontrado que dos toxinas ambientales son relevantes para estos pacientes: el plomo y un químico alimenticio llamado harmane, que se presenta naturalmente en plantas y animales. Cuando se cocina carne durante mucho tiempo o a altas temperaturas, como en parrilladas, los niveles de harmane se elevan marcadamente.

A pesar de los problemas provocados por su desorden, la mayoría de los pacientes de temblor esencial nunca buscan tratamiento. Dos medicamentos, propanolol (Inderal) y primidona (Mysoline), desarrollados para el tratamiento de otras condiciones, han demostrado ser útiles para muchos, aunque no para todos los pacientes.

Un costoso tratamiento quirúrgico, consistente de estimulación cerebral profunda, ha ayudado a reducir los temblores en más o menos 80 por ciento de los pacientes que lo han intentado.

La cafeína, ciertos medicamentos controlados y el estrés excesivo pueden empeorar los síntomas. A pesar de que el alcohol puede aliviar los síntomas temporalmente, su consumo regular ha sido reconocido como causa del desorden.

 

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